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EL RADIOAFICIONADO PATITIESO

CÓDIGO DEL RADIOAFICIONADO

En 1928, Paul M. Segal, W9EEA escribió su conocido Código del Radioaficionado. Con el paso del tiempo quedó muy desfasado y la IARU-Región 2, correspondiente a la zona del continente Americano, lo readaptó en una versión algo más moderna durante la reunión que tuvo lugar en Orlando (Florida-USA), en septiembre de 1989. Sin embargo, pienso que no se adapta al pensamiento europeo y que, a pesar de los retoques, sigue siendo machista y puritano.  Ésta es mi propuesta: 

CÓDIGO RADIOAMATEUR 

EL / LA RADIOAMATEUR ES: 

ESTUDIOSO/A... se interesa por conocer y comprender los progresos de las ciencias, estudiando las teorías y las investigaciones que se realizan en el campo de las comunicaciones radioeléctricas. 

EXPERIMENTADOR/A... pone en práctica las enseñanzas recibidas, comprobando sus efectos reales,  proponiendo y desarrollando nuevas vías de investigación. 

COOPERANTE... con la sociedad civil, promoviendo y compartiendo los resultados de sus experiencias con las ondas hercianas. 

RESPETUOSO/A... con todas las personas, sin distinción de edad, sexo, convicciones religiosas o políticas y estratos sociales. Con la naturaleza, usando con moderación e inteligencia los recursos energéticos.  

Este Código Radioamateur es un borrador susceptible de ser modificado y mejorado con la ayuda de todos y todas los/las radioamateurs.  

Escrito en Barcelona, el 01 de diciembre de 2004 por EA3DDK ©

CARTA ABIERTA DEL GRUPO ARGENTINO DE RADIO TELEGRAFÍA, GACW

CARTA ABIERTA DEL GRUPO ARGENTINO DE RADIO TELEGRAFÍA, GACW

Por su interés, reproduzco este documento del Grupo Argentino de Radio Telegrafía, GACW, insertado en su boletín número 362, correspondiente al mes de diciembre de 2007.

Carta abierta de los coordinadores del GACW a las Autoridades Nacionales, Dirigentes y radioaficionados argentinos, sudamericanos y en general

Durante muchos años ha existido una controversia, respecto de las exigencias del conocimiento del código Morse, para recibir una licencia de aficionado con privilegios para operar en las bandas de OC (HF) que en la actualidad ha dado lugar a un vendaval de opiniones y criticas muy encontradas en el ámbito internacional y por ello deseamos dejar en claro nuestra posición mediante esta carta abierta.  

Comprendemos una buena parte de los argumentos, expuestos en diversos medios internacionales, con el objeto de derogar las exigencias de CW, pues existen otros modos de emisión y adelantos técnicos, como producto de la evolución digital de las comunicaciones, que bien implementados podrían resultar también materia de examen. De hecho, países muy desarrollados como el Canadá tendrían un programa de ingreso que no incluye el CW, y en cambio sus exámenes técnicos y reglamentarios son muy estrictos y restrictivos. Pero, no obstante ello, nos seguimos preguntando que exigencia va a reemplazar la capacidad de operar una estación de CW para emergencias?, escribir en un teclado?, mover un clarificador?, hablar frente a un micrófono?. Si en otros países tales como Inglaterra se decide seguir el mismo curso y en algunos sectores de América del Norte se propone lo mismo, argumentando el desarrollo de sus sociedades y sus mecanismos de control, que la edad promedio de los aficionados es muy elevada, (inducen a engaño diciendo que es de casi de 50 años), que la telegrafía esta matando el hobby, que la telegrafía esta desactualizada, que no concurre mucha gente a las ferias y es culpa de los exámenes de CW, etc., es posible que algunos sectores reaccionen de manera muy similar y sobretodo en lugares donde las organizaciones poseen dirigentes que no han dado prueba de su capacidad personal y técnica y si de actitudes discriminatorias para actividades minoritarias que no incluya el micrófono. 

Para entender correctamente las diferencias básicas de nuestra posición, queremos aclararle a aquellos que lo ignoran, que nuestras actividades tienen su origen en la Unión Internacional de Telecomunicaciones y su definición como el Servicio de Aficionados y por lo tanto, no obstante los mas recientes cambios tratando de acomodar su definición a la realidad que surge de su masificación, es incorrecto definirla como hobby, no obstante que muchos la utilicen y razonen como tal.  

Las mayorías, muchas veces manipuladas por intereses espurios, suelen adoptar resoluciones erróneas pero ajustadas a sus realidades y conveniencias. Acciones como estas pueden apartarnos de lo que el GACW define como el verdadero espíritu de la radioafición. Una actitud ajustada a principios y derechos, que difícilmente las mayorías podrían aprobar, porque resulta mucho mas fácil un camino de facilísimo que seguir los pasos adecuados, peldaño a peldaño, para lograr el espacio que nos merecemos en función de nuestras capacidades y conocimientos, donde aquel que construye con sus propias manos un viejo equipo de 6V6 por 6V6 oscilando a cristal y manipulado en cátodo o modulado en pantalla conectado a un LW, o aquellos otros que experimenta demodulando señales de TVBL (SSTV) o con equipos QRP, tiene los mismos espacios y derechos que otros con muchos kilovatios y sofisticación. 

Con todo el respeto que nos merecen, la revista CQ Magazine de USA, Icom, Yaesu, Kenwood, los boletines de DX y otros que pudieran presionar y reclamar mayor actividad, ellos no son la radioaficion, y si alguna de estas organizaciones desaparece alguna vez, nada nos pasará, seguiremos trabajando en nuestras bandas agudizando el ingenio para mantenernos en el aire cualquiera sea el modo que elijamos y su desaparición afectara muy poco a la actividad, o por lo menos, mucho menos de lo que la afectaría la desaparición de exigencias genuinas operativas como un examen de Morse. El GACW sostiene que los enormes desarrollos tecnológicos de las telecomunicaciones y de la tecnología de la información están acercando cada día mas a la humanidad, teléfonos celulares, teléfonos satelitales, la red Iridium, la TV directa al hogar, la red Internet y otros están llenando vacíos que fueron cubiertos por la radio con anterioridad y convocan mucho mas a los jóvenes por sus atractivos. Entonces, si están tan preocupados por la merma en sus ingresos, las Instituciones de todo el mundo deben jugar su verdadero rol, dedicándose a promover nuestras actividades en escuelas, imprimir libros y folletos, preparar cursos en cintas de vídeo y audio, y no acompañando procesos, como la supresión del Morse en los exámenes, que distan mucho de ser transparentes en su totalidad.  

GACW aplaude y señala como ejemplo las acciones emprendidas por el poco difundido Grupo de Alta Velocidad, compuesto por emprendedores aficionados argentinos que no se conforman con el uso del micrófono solamente, quienes pusieron en funcionamiento sus conexiones abiertas entre la radio y la red Internet que permite el intercambio de mensajes de nuestras bandas a las casillas de e-mail de todo el mundo y del grupo de aficionados de los municipios de A. Brown y L. de Zamora, quienes están altamente motivados en las comunicaciones de rebote lunar TLT (EME), obteniendo excelentes QSOs intercontinentales con elementos en desuso, o los aficionados miembros de la organización Site que buscan inteligencia extraterrestre mediante la escucha de determinadas bandas. Estos pequeños grupos de aficionados con una actitud técnica profesional, con poca vinculación institucional, nos marcan el camino del cambio utilizando el conocimiento y no aquel otro que solamente simplifica, suprime, elimina y destruye lo que no alcanza a comprender porque no sabe o no entiende. Por esto mismo, hace 21 años, la otrora actitud discriminatoria que existía en los clubes nos obligo a la formación del GACW. Entendemos que en la actualidad todo nuestro ámbito se ha beneficiado de una y otra forma con la delegación de funciones en los clubes y los exámenes de CW y deseamos remarcar esta situación y poner a salvo el nombre de los dirigentes e instituciones empeñadas en compartir, mejorar y participar del desarrollo. Hemos superado la cifra de 500 miembros adherentes, algunos vecinos nos han comprendido y chilenos, uruguayos, paraguayos, peruanos, españoles, mejicanos, italianos, brasileños y hasta un kwaiti se han sumado a las legiones de Don Samuel y estamos deseosos de continuar en este camino de integración y que no se nos discrimine solo porque somos en esencia un poco solitarios y no usamos el micrófono muy frecuentemente ni concurrimos muy asiduamente a los clubes excepto a para retirar nuestras tarjetas.  

El GACW no presenta una oposición sistemática y sin razones frente a aquellos dirigentes que están deseosos de eliminar los exámenes de CW, solo nos preocupa que algunos de ellos, y los mas relevantes en materia nacional, no adopten una actitud equilibrada y equidistante de los extremos, ya que estaríamos mucho mas tranquilos si cada uno de estos estuviera en condiciones de definir verbalmente la ley de Ohm y demostrar gráficamente su verificación, que pudiera demostrar su capacidad operativa ante una estación de comunicación satelital de aficionado, que demuestre de manera practica su capacidad para efectuar soldaduras adecuadas en un equipo de UHF o tal vez que practique el armado y soldado de un conector DB25, entre tantas cosas que un aficionado debería estar en condiciones de hacer antes de ostentar un cargo directivo de trascendencia, para que estemos seguros que, por lo menos, aunque no participe de nuestro pensamiento tendría una base de conocimientos técnicos, puesto que los reglamentarios son mas fáciles de adquirir, que le permitiría dirigir los destinos de nuestras asociaciones nacionales con equidad.  

En síntesis, pueden hacer lo que quieran, sigan destruyendo, ampliando la BC, suprimiendo, masificando, sigan olvidándose que la única razón de nuestra existencia es la experimentación, pero háganse responsables de ello para que la historia los pueda señalar y sepan que nosotros los telegrafistas seguiremos existiendo por muchos años mas, mucho mas que los impostores nacionales e internacionales que solo están en nuestro Servicio de Aficionados transitoriamente.  

ARGENTINA, Julio de 1999.Los coordinadores del GACW: Alberto U. SILVA, LU1DZ - Raúl M. DIAZ, LU6EF - Jorge F. VRSALOVICH, LU7XP  

Más información en: http://gacw.no-ip.org/.  

ANTENAS Y SALUD

ANTENAS Y SALUD

Se han dicho, y continúan diciéndose, muchas tonterías sobre los efectos que causan las radiaciones electromagnéticas. El electromagnetismo está por todas partes, desde siempre y para siempre. Todo es vibración, todo vibra y emite radiaciones; las piedras, las plantas y, por supuesto, las personas.  

Sabemos que existen, básicamente, dos tipos de radiación, la NO ionizante y la ionizante. Las primeras no tienen efectos perjudiciales para las personas, en las dosis habituales, pero las segundas son mucho más peligrosas si no se tiene cuidado. Estas radiaciones peligrosas no sólo las producen los seres humanos sino también la naturaleza. Los rayos del sol, esos que tomamos tan alegremente en la playa, durante horas y horas en los meses de verano, y que luego en invierno seguimos haciéndolo en las cabinas de UVA y esquiando en la nieve son, potencialmente, peligrosas si no se toman con moderación y precaución.  

Sin embargo, parece que esto no preocupa a estas personas que se sienten tan mal cuando ven algo parecido a una antena en su tejado o en el del vecino. No quieren antenas cerca, pero se enfurecen si su teléfono móvil no tiene cobertura, o su ordenador pierde la conexión WIFI, o la señal de televisión sufre pequeñas interferencias, o reciben mal su emisora de radio favorita  mientras viajan en su automóvil.     

La ignorancia es muy atrevida, pero más atrevidos son algunos periodistas que acostumbran a inventar falsas alarmas sociales con el único fin de crear noticias cuando no hay verdaderas noticias.  

El Principio de Precaución que aluden algunos periodistas para incitar a sus lectores que se opongan, sin más razones que las suyas, a la instalación de cualquier tipo de antena, también debería aplicarse a ciertos periódicos y algunos periodistas que deberían limitarse a informar y guardarse sus opiniones generalmente bien desinformadas. 

Mientras tanto, mejor nos lo tomamos con un poco de humor negro.

UNA 5/8 POR CUATRO CHAVOS

UNA 5/8 POR CUATRO CHAVOS

Este artículo fue publicado en agosto de 1993  en la revista Radioaficionados de URE. 

UNA 5/8 POR CUATRO CHAVOS 

Si hubiera que conceder medallas de honor a las mejores antenas, la 5/8 de onda sería una firme candidata a merecer una de ellas Sus especiales características que la hacen apropiada tanto para uso móvil como en base en las bandas de VHF y UHF, y como monobanda fija en la banda de 10 MHz.  

A pesar de que las antenas verticales no tiene ganancia, el incremento de señal que se consigue, en relación a una antena de cuarto de onda, es de unos 3 dBd aproximadamente, con un tamaño que no sobrepasa los ¾ de longitud de onda de la frecuencia de diseño, por lo que es muy apreciada en las instalaciones de V-UHF, siendo también muy popular en CB. 

Su construcción y ajuste es muy sencillo pues, básicamente, consta de un elemento radiante vertical y un buen plano de tierra, formado por tres o cuatro radiales de 0,25 longitudes de onda. 

El punto de alimentación es reactivo, por lo que requiere intercalar una bobina de carga, muy fácil de construir, para transformarlo en no reactivo, con lo que se conseguirá que la antena resuene como ¾ de onda, con una impedancia en el punto de alimentación de 50 ohmios. 

Existen múltiples versiones de esta antena. De entre todas ellas, tal vez la mejor, al menos para mí, sea la descrita por F.C. Judo, en su libro Antenas para la banda de 2 metros (Editorial Paraninfo). Esta es la que construí.  

Como en otras ocasiones, recurrí al desguace de viejas antenas de televisión de la banda III, aunque, naturalmente, cualquier manitas podrá hacerla en acero, cobre o cualquier otro material conductor que disponga en aquel momento. Téngase presente que tanto los materiales como el sistema de construcción son subjetivos y que cualquier otro experimentador puede hallar otras soluciones tanto o más imaginativas. 

El ajuste de la resonancia de la antena se realiza mediante la introducción o extracción del elemento telescópico insertado en su extremo, y lejos de cualquier elemento metálico perturbador. En las pruebas que hice la relación de ondas estacionarias no sobrepasó en ningún momento 1:1,5 aunque, si se dispone de un buen plano de tierra formado por 4 ó 6 radiales de 51 centímetros o, en su lugar, el techo metálico de un vehículo, la ROE puede mejorarse hasta 1:1 ó 1:1,2. 

Cuando la antena queda ajustada debe taparse o precintarse todos los puntos susceptibles de albergar humedad, a saber: el extremo de la antena, mediante un tapón como los usados en las patas de las sillas. Conviene sellar con silicona las uniones de la bobina con el elemento radiante y recubrir ésta con cinta aislante que, además, fijará las espiras en su sitio. 

La mejor explicación sobre la manera de construirla es dibujándola lo más destallada posible, así que me remito al dibujo que representa dos versiones. Una está pensada para instalarla en un vehículo provisto de una base tipo N. La otra para colocarla en lo alto de un mástil, mediante grapas en U.  

En cualquiera de los casos el experimentador deberá comprobar la robustez mecánica del conjunto, muy especialmente en su versión móvil, pues no es cuestión de perderla mientras circula. 

Ojala esta experiencia les haga disfrutar tanto como a mi en su momento.   

LA SOMBRA DEL ZAFIO

LA SOMBRA DEL ZAFIO

C O N T E X T U A L I Z A N D O

Este artículo fue escrito en marzo de 2007. Era la continuación de uno anterior que, como aquél, pretendía enseñar una moraleja a través de una historia inventada, usando un personaje ficticio en una situación imaginaria, pero que podía ser, en alguna ocasión, muy próxima a la realidad. Sin embargo, ocurrió algo increíble; el autor se encontró con su propio zafio, tal como le ocurre al protagonista del cuento, que provocó una situación esperpéntica confundiendo la ficción con la realidad e involucrando a terceras personas en un proceso kafkiano en el que, personas que debían mostrarse conciliadoras, porqué en su mano estaba terminar con aquella locura, se dejaron amilanar por las formas groseras del individuo y terminaron por matar al mensajero.

 

En definitiva, este es el cuento que causó tanto pavor a Digo, que lo vetó. Vean si había para tanto.   

   

LA SOMBRA DEL ZAFIO

 

Hace unos meses ya les relaté como había transcurrido el nacimiento del zafio. Hoy me propongo contarles una aventura que le ocurrió a un radioaficionado que tuvo la mala suerte que su camino se cruzara con este individuo.

 

Como sabrán por los periódicos, en algunas zonas del estado español se ha llevado la especulación del suelo, y por consiguiente de las viviendas que en él se edifican hasta extremos increíbles. Pero algunas personas, sin ánimo de comerciar, pudieron beneficiarse de la subida generalizada de precios. Esto le ocurrió a un radioaficionado que conozco. Tuvo suerte y pudo vender su pisito comprado en los años setenta por veinte veces su valor de entonces. El hombre estaba muy contento pues el dinero conseguido lo reinvertiría en una nueva vivienda más grande y mejor situada.

 

Quedó un día con el vendedor de la inmobiliaria para que le mostrara el piso que quería comprar. Mientras le iban enseñando las habitaciones, algo le llamó la atención. En una de las habitaciones pequeñas, la que él ya imaginaba donde montaría su pequeño estudio, vio cerca de la ventana un pequeño agujero. Se acercó y se dio cuenta que comunicaba con el exterior, que daba al patio de luces. Mientras el vendedor iba tejiendo la red para convencer a su señora esposa sobre las excelencias del pisito, el hombre se acercó disimuladamente a la ventana y abrió el postigo. Sacando la cabeza al exterior, miró hacia arriba y vio unos cables que bailaban al compás del leve viento que circulaba por el patinejo. Un vistazo le bastó para darse cuenta que aquello eran cables coaxiales… Un poco perplejo se unió a las otras personas y en cuanto pudo meter baza en la conversación que mantenían su esposa con el vendedor, pidió subir a la azotea para comprobar el estado general del edificio, para asegurarse que la cubierta estaba en buen estado sin posibilidad de futuras goteras.

 

El ascensor subió a los tres un par de pisos más arriba y el vendedor les acompaño abriendo la puerta que daba acceso a la terraza comunitaria. Nada más acercarse a la caseta del ascensor ya pudo ver que, arrimado a una de sus paredes, existía un dado de hormigón que no podía ser otra cosa que la base de una torreta de antenas de radio.

 

El vendedor, muy perspicaz, siguió la dirección de su mirada y exclamó - ¡No se preocupe, el dueño de estos hierros ya no vive aquí!- Alberto, que así se llamaba el hombre, muy prudentemente, se abstuvo de responder, pero en su interior empezó a sonar una alarma. ¿Qué había querido decir el vendedor con aquel comentario? Por supuesto, él no había dicho nada sobre su afición ni sus deseos de instalar una torre para sus antenas. Esto lo guardaba para cuando pudiera asistir a la primera asamblea de vecinos, pero la inquietud crecía más y más en su interior, así que por fin se decidió y  comentó al vendedor que le gustaría conocer al presidente de la junta de vecinos de la escalera, antes de tomar una decisión definitiva para comprar el piso.

 

En aquel preciso momento, otra persona apareció en la terraza y se dirigió hacia ellos. El vendedor, con una amplia sonrisa, exclamó -¡Mire que casualidad, este señor que se acerca es el presidente que usted quería conocer! El hombre se acercó a ellos con una sonrisa y tras las oportunas presentaciones, empezaron a hablar de las múltiples cualidades del edificio y de las importantes conexiones con los servicios públicos de transporte, acceso rápido a las entradas y salidas de la ciudad y otras cosas que les interesaban a ambos. En un momento dado, Alberto, nuestro radioaficionado, halló la manera de preguntar, lo más inocentemente que pudo, qué había ocurrido con el propietario de aquella base de hormigón. La cara del presidente de la escalera cambió radicalmente, pasando de la simpatía al malhumor. –¡Ah!- Exclamó –Se refiere usted a “esto”. Pues es la herencia que nos dejó cierto individuo del que todos queremos olvidarnos- Y añadió -¡Menudo elemento- Alberto no pudo aguantar más la curiosidad y le rogó que le explicara que había pasado, a lo que el presidente aceptó, invitándolos a bajar hasta su piso para que tomaran un refresco.

 

Una vez instalados cómodamente en el sofá, el presidente empezó su relato, secundado por su mujer. Resulta que el individuo era el anterior dueño del piso que Alberto se disponía a comprar. -¡Era un chalado de las antenas!- Comenzó hablando la mujer del presidente. –Sí- añadió el presidente -Por lo visto era un radioaficionado- a lo que el vendedor terció –Ah, ¿pero aun existen esa gente? Yo pensaba que con eso del interné y los móviles ya habían desaparecido... La mujer se levantó para servir un poco más de café a los invitados mientras añadía –Pues el nuestro estaba bien vivito y coleando- a lo que el anfitrión añadió –Más que coleando, yo diría que incordiando- Y continuó –Se empeñó en montar una gran torre en la terraza que ha visto, con enormes antenas. En la reunión de vecinos le dijimos que pusiera algo más discreto, pero el se empeñó en seguir con su proyecto. Cuando nos llegó la carta de Telecomunicaciones, alegamos que ni el sitio por él elegido ni el tamaño de la antenas nos parecía bien. Por toda respuesta nos denunció en base a no sé que ley de antenas que dijo le permitía montar sus antenas donde le diera la gana. Por suerte nuestro abogado entendía un poco y el juez tenía muy claro que el derecho individual no prima sobre el colectivo, así que perdió el juicio. Desde aquel momento nos hizo la vida imposible.

-Era una especie de basilisco. Se pasaba el día vociferando que se las íbamos a pagar, que no veríamos nunca más la televisión y que él, que había sido del comité de empresa de una multinacional sabía como conseguir sus propósitos de la manera que fuera.

 

Mi amigo estaba horrorizado. ¡Cómo iba ahora a decirles que él también era radioaficionado y que entre sus proyectos estaba montar una antena en el mismo sitio que había dejado libre aquel energúmeno!

 

El vendedor debió observar algo raro en la cara del comprador, así que enseguida terció –Bueno, bueno, pero esto ya pasó. ¡Ya no vive aquí!

-Es cierto- apostilló la mujer del presidente –Por fin nos deshicimos de él. Como no pudo montar sus antenas y tenía a todos los vecinos en contra, al final puso el piso a la venta y se fue con sus antenas a otra parte.

-Lo que es seguro es que nuca más admitiremos en nuestra comunidad a un radioaficionado- Aseguró categóricamente la mujer. Hemos hablado con el abogado y el administrador de la finca y antes de vender este piso nos aseguraremos que no es para un radioaficionado. ¿Usted no será uno de estos chalados, verdad?- Alberto, con el semblante blanco como la tiza balbuceó algunas palabras ininteligibles mientras se levantaba tirando de la manga del vestido de su esposa. Agradeció las atenciones de sus anfitriones y alegando que tenían cierta prisa se despidieron.

 

El vendedor se dio cuenta que había perdido la venta. Mientras se daban la mano, le preguntó sin ambages –¿Usted es radioaficionado, verdad?- Alberto lo miró tristemente y asintió con la cabeza. –Lo siento. El piso nos gusta mucho, pero tenía intención de pedir permiso para instalar unas antenas discretas, casi invisibles desde la calle, pero en vista del mal ambiente que ha dejado nuestro antecesor, no nos queda más remedio que seguir buscando una nueva vivienda.

 

El vendedor asintió comprensivo mientras decía –No se preocupen, les encontraré otro piso donde admitan antenas, siempre que sean discretas como usted me asegura. Pero, vaya flaco favor le ha hecho su colega. No se puede ir por el mundo avasallando a la gente de esta manera.

-Desgraciadamente, hay algunos radioaficionados que actúan de esta forma- explicó Alberto, y añadió –La mayoría son buena gente y entienden perfectamente que la Ley de Antenas no es una patente de corso que pasa por encima de los derechos de los demás ciudadanos. Casi todos los radioaficionados que conozco son respetuosos con las ordenanzas municipales y las normas vecinales, y procuran desarrollar su afición con discreción, sin molestar a otras personas, pero aún quedan unos pocos energúmenos que se creen con derecho a todo. Los radioaficionados llevamos demasiado tiempo mirándonos el ombligo y no nos damos cuenta que la sociedad ha evolucionado mucho, mientras que nosotros nos hemos ido quedado al margen, por una evidente falta de preparación, tanto en los aspectos técnicos como sociales. Culpamos de todos nuestros males a los ayuntamientos, a los radioclubs, a Telecomunicaciones, etc. sin darnos cuenta que los verdaderos culpables somos nosotros.

 

-Lo peor de todo –añadió su mujer- es que tú te esfuerzas por explicarlo a tus compañeros de afición y sólo recibes palos e incomprensión- Y concluyó -No sé porqué pierdes el tiempo escribiendo.

 Alberto asintió tristemente y en silencio mientras en su interior gritaba – ¡Maldito seas 3 veces zafio!  Tendrás lo que te mereces...                

 

LA ANTENA JOTA POSTMODERNA

LA ANTENA JOTA POSTMODERNA

CONTEXTUALIZANDO 

La experimentación con antenas constituye uno de los últimos reductos en los que el radioaficionado medio puede ampliar conocimientos sobre un elemento tan fundamenta el imprescindible como la antena. La herramienta más importante es el libro. Los libros que tratan sobre antenas deberían ocupar una parte importante en el cuarto de radio. Este artículo se escribió después de disfrutar de la lectura de un pequeño pero interesantísimo libro escrito por F. C. Judd, G2BCX, titulado “Antenas para la banda de 2 metros” Editorial Paraninfo. 1984. Madrid. 

Publicado en CQ Radio Amateur en octubre de 1988  

LA ANTENA JOTA POSTMODERNA 

Muchos libros y artículos están dedicados al tema de las antenas. diagramas de radiación, gráficos de ROE, esquemas con mayor o menor fortuna, teorizan sobre cuál puede ser la mejor antena para cada caso. Pero cuando el radioaficionado decide pasar de la teoría a la práctica y construirse su propio elemento radiante de manera artesanal, se encuentra con que aquello que parecía sólo cuatro hierros y unos pocos tornillos que “cualquiera podía hacer” resulta en realidad una ardua tarea más propia de un mecánico profesional. 

La misión de este artículo es demostrar que sí pueden construirse antenas de probada eficacia y al alcance de todos por poco ducho que se esté en el tema del bricolaje. Para ello me basaré en cuatro condiciones básicas:

a) Efectivas, es decir, que funcionen a la primera           

b) Baratas, construidas con materiales sencillos           

c) Fáciles y de montaje rápido           

d) Divertidas y lúdicas para aprender jugando y acumular experiencias para posteriores montajes más sofisticados. 

La antena cuyo montaje se explica corresponde a un diseño ideado por F. C. Judd, G2BCX. Su autor la bautizó con el simpático nombre de Slim Jim que traducido viene a significar “adaptación integrada de la jota delgada” (slim = delgado y JIM = Jota-Integrated-Match) porque en realidad se trata de una nueva versión de la vieja antena jota. 

El señor Judd asegura que su rendimiento es más elevado que el de la popular 5/8 de onda debido a que su ángulo de radiación es más bajo y por lo tanto más apropiado para el DX. Una ventaja accesoria es la carencia de radiales con lo que puede adaptarse incluso a un automóvil o embarcación sin excesivos problemas. Para fabricar esta maravilla necesitamos pocos materiales:           

- 3,10 metros de alambre galvanizado de 3mm de diámetro           

- 6 trozos de regleta de empalmes eléctricos cortados en porciones de tres unidades           

- 4 tornillos autorroscantes inoxidables           

- 1 palo de escoba o similar (madera, plástico)

CONSTRUCCIÓN 

Ya he dicho que construir esta antena es muy fácil. Para ello basta mirar el dibujo y proceder a doblar simplemente el alambre galvanizado según las medidas indicadas. Se observará que las dimensiones no son excesivamente críticas permitiéndose un margen de error de algunos milímetros. 

Las regletas cumplen las funciones de separador, aislador y soporte del conjunto antena-escoba. Naturalmente éstas pueden substituirse por cualquier otro objeto que se tenga más a mano como por ejemplo plástico, madera barnizada, etc. En caso de optar por el sistema descrito de las regletas, se debe tener en cuenta de introducirlas a medida que hagan falta ya que de hacerlo posteriormente podríamos tener dificultades para hacerlas pasar a través de los ángulos formados por el alambre. Y hablando de este último, no existe ninguna contraindicación para usar aluminio, cobre o cualquier otro material conductor bien sea en forma de hilo o tubo, todo depende de la salud económica de cada cual. 

En plan superbarato puede construirse con cable de cinta de televisión de 300 ohmios. Hecho con este sistema, se introduce en un tubo de plástico rígido, no sensible a la radiofrecuencia, se fija y sella convenientemente y obtendremos así una estupenda antena náutica a prueba de temporales. Obsérvense los detalles en el croquis adjunto. 

AJUSTES 

Conseguir un compromiso justo entre la relación de ondas estacionarias y la máxima potencia de salida a través de la antena, no presenta problemas, para ello basta desplazar el punto de alimentación hacia arriba o abajopartiendo del lugar situado a 75 mm del extremo inferior. En casos rebeldes cabe la posibilidad de que para conseguir una mayor adaptación sea necesario acortar algunos milímetros el brazo más corto de la antena. De todas maneras, si se siguen estas instrucciones puede conseguirse una ROE de 1,5:1 en toda la banda. La alimentación se efectúa con el cable coaxial de 50 ohmios. Otros datos a tener en cuenta son:           

a) El “vivo” del coaxial va conectado al tramo largo y “por consiguiente” la malla al corto.           

b) El ajuste debe realizarse a poder ser en el lugar de ubicaión definitiva y con toda la longitud de cable coaxial que vayamos a necesitar. En cualquier caso se realizará lejos de estructuras metálica que distorsionan las mediciones. 

c) Efectuar siempre las pruebas con la potencia más baja del equipo transceptor y usar un latiguillo lo más corto posible entre éste y el medidor de ROE , o cuando menos evitar que su longitud sea igual o similar a un cuarto de longitud de onda de la frecuencia que trabajemos. De hecho, existe un conecto especial “doble macho” que viene a ser como dos PL unidos por la espalda que va muy bien al caso aunque a veces resulta un poco incómodo. 

Si bien la antena descrita en el croquis pertenece a la banda de VHF (144 Mhz) nada impide, al menos en teoría , fabricar un modelo para cualquier otra frecuencia tanto superior como inferior, adecuando las medidas a la banda deseada. El comportamiento de la antena será el mismo. En la práctica pueden presentarse problemas físicos debido a las extraordinarias dimensiones necesarias den algunas bandas. 

Ah!, cuando os canséis de ella, no tiréis ningún elemento, pues os servirán para un próximo montaje porque, en realidad, el juego consiste en no dejar nunca de experimentar.   

 

LA REBELIÓN DE LAS ANTENAS

LA REBELIÓN DE LAS ANTENAS

Los operadores de telefonía móvil parece que se han cansado de pagar a los ayuntamientos para instalar sus antenas y se están organizando bajo las siglas de REDTEL para preparar una posición común contra las iniciativas recaudatorias de la Federación Española de Municipios y Provincias, FEMP.

 La FEMP ha estado distribuyendo modelos de ordenanzas para aprobar el cobro de la denominada tasa de ocupación del dominio público. Madrid piensa recaudar 18 millones de euros por este método.  La intromisión municipal en telecomunicaciones se recrudece. En algunos municipios se ha llegado a celebrar consultas populares cuando el regidor de turno está indeciso y temeroso que le pasen factura en las urnas. Aparecen planes  especiales de impacto medioambiental que no tienen pies ni cabeza. 

Un informe de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones expedido a petición del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz desmonta todos los despropósitos municipales. La palabra más repetida en el informe es SE EXCEDE y advierte que la regulación municipal debería ajustarse a ciertos límites para evitar que se produzca un vaciamiento  de la competencia estatal en materia de telecomunicaciones. Se deja claro que los ayuntamientos NO pueden controlar las emisiones, juzgar que requisitos deben cumplirse para garantizar una supuesta protección de la salud u obligar a compartir infraestructuras, limita su presencia o retrasar su despliegue.  Así mismo, NIEGA que los inspectores municipales tengan las competencias para revisar dichas instalaciones, una misión que corresponde única y exclusivamente al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Ver enlace:

http://www.cmt.es/cmt_ptl_ext/SelectOption.do?tipo=html&detalles=0900271980045513&nav=ult_resoluciones&txt_busqueda=Torrejon%20de%20Ardoz&cod_area=2&ver_todo=0&area_txt=resoluciones&seccion=ultimas_resoluciones&pagina=1&buscador_resoluciones=y 

E aquí algunos párrafos sumamente interesantes: 

“...la presente Ordenanza se excede de los límites establecidos en la normativa en vigor en cuanto a la legitimación competencias de los Ayuntamientos para regular determinadas cuestiones en el ámbito de las telecomunicaciones”

 “...la Ordenanza se excede de los límites establecidos en la normativa en vigor en cuanto a la legitimación competencial de los Ayuntamientos para regular determinadas cuestiones en el ámbito de telecomunicaciones por lo que considera que la regulación municipal debería ajustarse a los límites competenciales mencionados para evitar que se produzca el vaciamiento de la competencia estatal en materia de telecomunicaciones.” 

“...la Ordenanza no deberá contener medidas sobre los requisitos que han de cumplir las instalaciones radioeléctricas al objeto de garantizar la protección de la salud frente a las emisiones radioeléctricas de dichas instalaciones”

“...esta Comisión entiende que el Ayuntamiento carece de competencia para llevar a cabo la inspección de las instalaciones radioeléctricas al entender que corresponde al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en el citado Reglamento del dominio público radioeléctrico, por estar así previsto específicamente, comprobar el cumplimiento de los límites de exposición a los efectos de autorizar una instalación radioeléctrica.”  

Tal vez sería interesante que la Unión de Radioaficionados Españoles, URE se pusiera en contacto con REDTEL para adherirse a algunas de sus propuestas haciendo un frente común contra la incompetencia municipal.

 Fuente: La Gaceta de los Negocios 05/11/07 Madrid.         

LA ANTENA MUTANTE

LA ANTENA MUTANTE

CONTEXTUALIZANDO 

Este trabajo fue publicado en la revista CQ Radio Amateur en mayo de 1988, y fue el resultado de la necesidad de disponer de una antena que trabajara bien en las bandas de 10, 15 y 20 metros y que, además y sobre todo, fuera muy barata. Todo el dinero disponible para el experimento se invirtió en la compra de un buen libro sobre antenas.  

El artículo está orientado especialmente a los radioaficionados procedentes de la Banda Ciudadana que quieran reconvertir sus antenas de 27 MHz., en vez de comprar un elemento comercial, mucho más caro y, probablemente, menos eficaz.  

Aunque se habla de una antena de media onda de CB, lo mismo puede hacerse con las típicas antenas de 5/8 de onda.   

LA ANTENA MUTANTE

 “Érase una vez una vieja y rota antena que triste y olvidada dormía el sueño de los justos arrinconada en un tejado. Yacían sus hierros sucios de polución anhelando sentir de nuevo el cosquilleo de la radiofrecuencia recorriendo su metálico cuerpo. Pero un día ...” 

Así podría empezar la historia de nuestra protagonista, una antigua antena Zommas-car de media longitud de onda para la banda de 27 Mhz que rescatamos del olvido para reconvertirla en una efectiva antena tribanda de HF para 10, 15 y 20 metros, muy adecuada para el DX y de gran rendimiento al carecer de trampas. 

Originalmente, la antena media 5,25 metros y como plano de tierra tenía tres pequeños radiales curvos de unos 57 centímetros. Para adaptar impedancias, existía en su base una pequeña bobina convenientemente protegida por un capuchón aislante de color negro. Al iniciar su readaptación recordaremos unos conocimientos básicos. Mediante la fórmula:  

142,5 / Mhz = ½ longitud de onda en metros 

vemos en la práctica que: 

142’5 / 14,150 Mhz. = 10,07 metros (½  onda) 

pero como sólo nos interesa la medida de ¼ de onda, debemos dividir este resultado por 2, y obtendremos: 

10,07 metros / 2 = 5’03 metros (¼ onda) 

por lo que enseguida nos damos cuenta de que cortando unos centímetros el radiante vertical, añadiendo después tres radiales de la misma longitud que este y, por supuesto, eliminando la pequeña bobina de la base, ya tenemos una vertical de ¼ de onda para la banda de 20 metros. 

Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos al paso. En primer lugar mediremos cuidadosamente el mástil radiante desde la misma base, allí donde está la rosca del conector PL en el cual se enchufa el cable coaxial, hasta la medida citada de 5,03 metros. Allí, con ayuda de una sierra de cortar hierro, aserraremos el trozo sobrante al cual le quitaremos el capuchón que tiene en la punta y lo trasladaremos a la nueva extremidad. 

A continuación procederemos a sacar los radiales de aluminio que ya no nos son de ninguna utilidad y los guardaremos para futuros experimentos, (en realidad se trata de no tirar nada y tener en casa la mayor cantidad posible de cacharros.) 

Ahora se trata de eliminar la bobina. Para ello aserraremos verticalmente su alojamiento. Cuando aparezca, con la ayuda de unas tenacillas de punta larga, cortaremos sus extremos y la sacaremos al exterior. Posiblemente tendremos que romperla, no importa. Ahora deberemos efectuar una nueva conexión para establecer de nuevo la continuidad eléctrica entre la rosca del PL y el radiante, para ello nos proveeremos de un hilo de cobre semirígido de un diámetro entre 1,5 y 2,5 mm y de la conveniente longitud para que alcance ambos extremos. 

Ya que tenemos el soldador caliente, aprovecharemos para soldar un trozo de hilo de cobre de las mismas características que el anterior y de una longitud aproximada de 30 cm. formando una cruz con el primero según se observa en el dibujo. Una vez asegurada una correcta soldadura taparemos el alojamiento convenientemente de manera que no pueda entrar el agua ni la humedad. De nuevo volvemos a la fórmula milagrosa para hallar la longitud de onda correspondiente a los radiantes de las otras dos anternas, así tenemos que: 

142,5 / 21,200 Mhz. = 6,72 metros

½ onda6,72 metros  / 2 = 3,36 metros

 ¼ de onda 142,5 / 29 Mhz. = 4,91 metros

 ½ onda4,91 metros / 2 = 2,45 metros ¼ onda 

Nos proveeremos ahora de una buena longitud de cable eléctrico, tanta como 45 metros, pues de él deben salir los radiantes verticales para formar las antenas de 10 y 15 metros respectivamente, y tres radiales por banda de la misma longitud que la parte vertical de cada antena, es decir: 

- 3 trozos de 5,03 metros para radiales antena de 14 mhz.

- 3 trozos de 3,36 metros para radiales antena de 21 mhz.

- 3 trozos de 2,45 metros para radiales antena de 29 mhz. 

Otros elementos necesarios para proseguir la construcción serán: 

- 4 pedazos de madera o plástico de 25x4x1 centímetros

- 4 abrazaderas del tamaño apropiado de la forma “omega” (según dibujo)

- 9 grapas de plástico y clavo de acero o tornillo

- 3 terminales eléctricos de cabezal redondo para los radiales

- tornillería y herramientas varias. 

Los radiales, una vez cortados a medida, se unirán por familias, es decir, formando haces cada uno de los cuales constará de un hilo para 10 metros, uno para 15 metros y otro para 20 metros. Pelaremos un sólo extremo de cada alambre y uniremos los tres retorciéndolos por esta punta e introduciéndolos a continuación por el terminal eléctrico. Luego con la ayuda de unos alicates o mejor un tornillo de mesa aplastaremos fuertemente la embocadura del terminal. Un tornillo y una arandela nos ayudarán a fijar el nuevo haz de radiales en el sitio que antes ocupaba cada uno de los radiales curvos de aluminio. 

Tal vez para abreviar sería conveniente observar detenidamente el dibujo, pues en este caso una imagen vale más que mil palabras. 

El diseño de esta antena no es nuevo, en realidad se trata del viejo sistema de dipolos múltiples alimentados por un sólo cable coaxial, los conocidos “bigotes de gato”, puestos en posición vertical. Su funcionamiento también tiene una explicación relativamente sencilla; cuando un transmisor se pone en funcionamiento en una determinada banda, los otros dos radiantes presentan una impedancia tan elevada que la corriente radioeléctrica sólo puede discurrir cómodamente a través de la antena cuya medida se corresponde con la frecuencia de emisión. 

AJUSTES 

El ajuste de la tribanda es sencillo pues basta cortar o alargar las partes verticales y sus respectivos radiales hasta conseguir una ROE mínima. Pero, ¿no habíamos hallado las medidas exactas para cada frecuencia mediante la socorrida fórmula? Cierto, pero si todo fuera tan sencillo, ¿dónde estaría la experimentación? 

Al estar interrelacionados los tres elementos radiantes, su ajuste dependerá de la distancia entre ellos, de la situación en cada caso particular, de la inclinación de los radiales, etc. 

En línea generales, comentaremos que en nuestros ensayos el elemento para 20 metros no varió prácticamente de longitud, el de 15 metros fue acortado en unos tres centímetros y el de 10 metros tuvo que ser reducido considerablemente, sobre unos 12 centímetros. Naturalmente sus radiales respectivos corrieron igual suerte. 

Para saber si es necesario alargar o acortar cada antena deben hacerse varias lecturas de con el instrumento medidor de ROE, una al principio, otra al final y, al menos, una en mitad de banda. Si observamos que al aumentar la frecuencia baja la ROE, significa que la antena es corta. Y viceversa, si al bajar la frecuencia baja la ROE, la antena es larga. 

La construcción de esta antena es muy fácil, pues en un par o tres de horas puede realizarse toda la operación, y el costo de la operación es irrisorio comparado con las antenas comerciales, pero la razón más importante para realizar este experimento es que mientras lo hacemos estamos ejerciendo de radioaficionados. Ahí es nada!