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EL RADIOAFICIONADO PATITIESO

COMENTARIOS Y ACTUALIDAD

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Empezamos una nueva órbita solar igual que terminamos la anterior, inmersos en un futuro incierto y más bien pesimista sobre el porvenir de la radioafición.

La crisis de confianza, que no económica, que ahora convulsiona al mundo, hace tiempo que ahoga a la radioafición con la salvedad que la crisis bancaria tarde o temprano terminará bien, entre otras cosas porqué todos tenemos interés en que así sea y, poco o mucho, algo pondremos de nuestra parte directa o indirectamente, mientras que la Radioafición no tiene quien la ayude porqué no es algo importante para la sociedad.

En Catalunya, algunos sectores se muestran muy optimistas por el simple hecho que la ventanilla de la Administración es ahora una "finestreta"(*) ¿Cambiará algo? No. Nada. No puede cambiar nada porqué en nuestra sociedad, para que algo cambie hace falta dinero además de buenas palabras, buenas intenciones y buen rollo.

El ínclito periodista deportivo José María García decía, refiriéndose a los presidentes de los clubes de fútbol, que era menester crear una escuela de directivos. Algo parecido sería necesario para que la mayoría de presidentes de los radioclubes españoles aprendieran a moverse por el entramado de la Administración y, por supuesto, a enterarse de los deseos y necesidades de sus respectivos socios.

Dicen por ahí que se ha creado una Plataforma Catalana de Radioaficionats (http://www.radioaficionats.cat/). ¿De qué servirá? La respuesta es fácil; de nada. ¿Cómo va a prosperar una unión conyuntural de intereses partidistas y contrapuestos? Demasiados gallos para un solo gallinero. Pronto aparecerán las divergencias entre todos estos gallitos. ¿Es lo que espera la Generalitat para negociar con un único gallo; el gallo ganador? ¿Pero, qué va a negociar? ¿Acaso hay algo que negociar salvo alguna transferencia como, por ejemplo, la celebración de exámenes que podría dejar en manos de un radioclub? Si esto es así, se estará cometiendo un gravísimo error. Aunque, bien pensado, ¿se trataría de un error o de una astuta estrategia?

¿Están preparados los que se arrogan una representatividad que no es tal? Entre los diversos presidentes de los radioclubes catalanes hay algunos que, lamentablemente y por circunstancias sociales y personales, sólo disponen de estudios elementales. ¿Están capacitados para negociar con expertos funcionarios con estudios superiores? Y aún que alguno haya cursado, por ejemplo, estudios universitarios de, supongamos, ingeniería electrónica, ¿esto le confiere un conocimiento social para prever, preparar y confrontar estrategias alternativas? La experiencia sólo es un conjunto de conocimientos dispersos, mientras que la ventaja de los estudios superiores es la sistematización de conocimientos y su aplicación científica.

A todo esto se añade un profundo desconocimiento del estado actual de la radioafición española. Nunca nadie se ha preocupado de realizar un estudio científico para conocer de primera mano lo que piensan, desean, temen, prefieren, odian..., los radioaficionados de España. Sin estos datos imprescindibles y esenciales, es imposible trazar un plan para sacar a la radioafición del pozo en la que está metida desde hace varios lustros.  

La Administración de la Generalitat de Catalunya tantea a los radioaficionados catalanes porqué no tiene ni la más remota idea de quienes, o qué, somos. La Plataforma Catalana de Radioaficionats no tiene ningún dato de lo que piensan sus supuestos representados. El resto de Autonomías espera a ver que pasa para aplicar la misma solución, cuando llegue su momento, a un problema incómodo, porqué así ven la Radioafición. Y, mientras tanto, diversos colectivos esperan impacientes un poco más de debilidad para conquistar esta apetecible porción del  escaso  espectro radioeléctrico.

Y, entretanto, algunos inocentes radioaficionados se dedican a destruir el perfume de la Radioafición, dejándose enredar por los cantos de sirena de ciertas empresas que les interesamos sólo por motivos puramente económicos, colaborando con ellas en la instalación de repetidores digitales (¿hay algo más absurdo?) y redes de pseudoradioafición por internet con programas informáticos como Echolink y otros parecidos que nada tienen que ver con la Radioafición, salvo la charlatanería intrascendente e insustancial. Y, hablar por hablar, no es el motivo de la Radioafición.

En definitiva, seguimos totalmente perdidos. No solamente ignoramos hacia donde vamos, sino que la mayoría de Radioaficionados no saben ni tan solo de donde venimos. El profundo desconocimiento de nuestra historia explicaría, sólo en parte, tantos disparates. Pero no todos.

¿Cuándo se decidirá a mostrarse el líder que todos esperamos?

Sé que ya estás preparado, entonces, ¿a qué esperas?

Hay que acabar con tantos gallos, tanta testosterona y tan poco conocimiento organizado.   

(*) Finestreta.- Ventanilla en idioma Català     

 

 

DESORIENTADOS BUSCAN COLABORACIÓN

DESORIENTADOS BUSCAN COLABORACIÓN

Frecuentemente me encuentro con personas relacionadas con cargos directivos en asociaciones de radioaficionados que me exigen colaboración, sin que sepan concretar que clase de ayuda esperan de mí.

Cuando les digo que, aunque no se den cuenta, ya estoy trabajando en ello desde hace mucho tiempo, no lo entienden, de ahí que no sepan aprovechar lo que les ofrezco, y me culpan por ello.

Como cualquier persona que disponga de una cuenta de correo electrónico, recibo a menudo mensajes divertidos. El que viene a continuación es, además, inteligente y me sirve para ilustrar el comentario que lo antecede:

¡JEFES...!

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:


- ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 14:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro.

- Claro que sí -le contesta-. Se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km del centro ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.


- Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche.

- Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

- Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es técnicamente correcto, pero prácticamente inútil. Continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.


- Es usted jefe, ¿verdad? -pregunta el de la calle.

- En efecto -responde orgulloso el del coche-, ¿cómo lo ha sabido?


- Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de encontrarnos y preguntarme. Pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía.

CARLA PINEDA

CARLA PINEDA

¿Es Carla Pineda una radioaficionada? No, ella es patinadora y capitana del equipo de patinadoras artísticas sobre ruedas en la modalidad Grup show, que ha ganado el último Campeonato de Europa. Ellas buscan mecenas que les ayuden a costear el gasto que supone participar en el Campeonato Mundial de Taiwan.

Piden poco; unos chandals para vestirse todas igual, como el equipo que son, o que alguien les subvencione el alquiler de una pista cubierta con pavimento de parquet, para no seguir entrenando en el patio de una escuela, al aire libre y al lado de una riera, acompañadas de algunas ratas y cucarachas, y poca cosa más.

Son 21 chicas de entre 15 y 30 años que entrenan cinco horas diarias sin obtener ni siquiera el reconocimiento de la Federación Catalana de Patinaje, ni de la Española. Pagan sus fichas sin recibir nada a cambio, más o menos como los radioaficionados, que pagamos nuestras licencias y, hasta la fecha, nunca hemos recibido nada de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, que nos ha traspasado recientemente a la Generalitat de Catalunya.

Esta información proviene de un artículo del periodista Emilio Pérez de Rozas, junto con la fotografía que lo ilustra, publicado en El Periódico de Catalunya del pasado 4 de octubre de 2008. La entrevista puede leerse en este enlace:

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=549491&idseccio_PK=1006

Los radioaficionados siempre alardeamos (infundadamente) de nuestro supuesto espíritu altruista que nos impele a ayudar a los demás. ¿Funcionará esta vez?

LA RADIOAFICIÓN HUMANÍSTICA

LA RADIOAFICIÓN HUMANÍSTICA

Cuando algunos radioaficionados sensibles se preguntan sobre el estado de la radioafición, invariablemente dirigen sus pensamientos hacia la renovación generacional. Les preocupa el desinterés de los jóvenes por la radioafición, entre otras cosas porqué no ofrece nada que iguale o supere la oferta actual de telecomunicaciones. El paso siguiente es pensar de que manera puede transformarse la radioafición para que sea atractiva para esta juventud. ¿Qué les induce a desear que otras personas les guste lo mismo que a ellos? El enamoramiento en la radioafición también tiene que ser espontáneo. Tal enamoramiento no existirá si previamente, durante las primeras etapas de la vida de la persona  no ha existido un impacto emocional que le creara un gusto o placer tal que posteriormente le incite a buscar algo similar. En estos momentos tal circunstancia no se da. 

 

La idea subyacente es que sin jóvenes la radioafición tiene los días contados. Dicho de otra manera, están descargando la responsabilidad de la supervivencia de la radioafición en unas personas que están agobiadas por un futuro incierto en un mundo en continua transformación en el que impera el neoliberalismo salvaje. El materialismo ha substituido al romanticismo y, sin romance la radioafición carece de significado. La radioafición se ha sistematizado de tal manera que ya no existe la incertidumbre que incita a la aventura y al riesgo. Equipos potentes e infalibles, antenas direccionales de alta ganancia, contactos programados en foros de Internet y, finalmente, la aberración de los sistemas telefónicos como Echolink, han desvirtuado absolutamente cualquier estímulo o interés por las comunicaciones por radio entre amateurs.

 

¿Importa la ciencia que no proporciona dinero o posición social? Los jóvenes científicos que intentan sobrevivir han de especializarse cada vez más para conseguir alguna oferta de trabajo. Esta especialización tiene como consecuencia saber mucho de muy poco y nada de todo. La radioafición no tiene cabida en esta concepción mercantilista del mundo.

 

La ciencia y la técnica no bastan por sí solas para convertirse en motores de una nueva radioafición. El radioaficionado científico está obsoleto. Lo que necesita la radioafición es un nuevo radioaficionado sabio, capaz de entender, comprender y compaginar un amplio campo de ciencias naturales y sociales. Lo que se necesita es un radioaficionado humanístico que sea un referente en la dualidad ciencia-sociedad.

 

En una sociedad, cuya escala de valores ha sido profundamente perturbada por intereses mediatico-económicos, la radioafición puede ser la base de un sistema filosófico presentado como alternativa a las comunicaciones superficiales que ofrecen las tecnologías telefónicas.  

 

La radioafición del futuro no está en el espacio exterior, sino en el espacio  interior. La radioafición tendrá porvenir si es capaz de llenar vacíos, planteando preguntas y dando respuestas desde una perspectiva transversal.

TRASPASO DE FUNCIONES

TRASPASO DE FUNCIONES

El viernes 12 de septiembre de 2008 se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el Real Decreto 1385/2008, de 1 de agosto, de traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado a la Generalitat de Catalunya en materia de comunicaciones electrónicas.

Queda claro que lo que se traspasa son las funciones y servicios, no las competencias, que siguen en manos del Estado Central. Dicho de otra manera, el cambio más apreciable será que el funcionario lo pagará la Generalitat, pero las decisiones legislativas seguirán en manos de la Administración Central.

¿DE QUÉ MANERA AFECTARÁ A LOS RADIOAFICIONADOS DE CATALUNYA?

La Generalitat de Catalunya (Gencat) realizará las funciones habituales en nombre del Estado Español en relación con los radioaficionados y usuarios de la Banda Ciudadana CB-27, y estás quedan delimitadas en el Anexo del Decreto, en el apartado D donde se detallan de la siguiente manera:

Mediante el correspondiente convenio de colaboración entre Administraciones del Estado y la Generalitat de Catalunya, ésta podrá desarrollar en nombre del Estado las siguientes funciones:

1.- En relación con el uso de banda ciudadana CB-27 y radioaficionados

  • a) La realización de las pruebas y la expedición del diploma de operador de estaciones de radioaficionados, de acuerdo con la normativa estatal.
  • b) El otorgamiento de autorizaciones de carácter personal para el uso de banda ciudadana CB-27
  • c) El otorgamiento, modificación y reconocimiento de autorizaciones relativas a la instalación y montaje de antenas de estaciones radioeléctricas de aficionado así como de antenas colectivas.
  • d) La comprobación de los equipos técnicos utilizados.
  • e) La inspección de las estaciones correspondientes de acuerdo con los criterios que establezca la Administración del Estado y la normativa estatal remitiendo a la Administración del Estado las oportunas actas e informes.

2.- En relación con la gestión de los usos radioeléctricos:

  • f) Tramitación de denuncias y realización de actuaciones de inspección en el marco de expedientes sancionadores, remitiendo a la Administración del Estado las oportunas actas e informes.

ANALIZANDO LAS FUNCIONES

Como ya se ha dicho anteriormente, la Gencat sólo está facultada para realizar parte del trabajo que hacían anteriormente las Jefaturas Provinciales de Telecomunicaciones. Como no tendrá poder legislativo, los cambios serán insignificantes, aunque las esperadas mejoras puedan traducirse con un trato más cercano, moderno y con mejores medios. Pero puede haber más...

Referente a las pruebas de aptitud, existe la posibilidad que se produzcan diversos cambios.

  • a) Que la Gencat delegue los exámenes en los radioclubs, tutelados por funcionarios de la Gencat. La pregunta que se me ocurre es ¿a todos los radioclubs catalanes, a las secciones locales de URE o a un único club escogido entre una selección representativa? Cualquiera de las tres opciones generarán problemas debido a la desconfianza y desunión que existe entre las diversas asociaciones de radioaficionados que han sido incapaces de formar una federación de asociaciones. Quedan, no obstante, varias soluciones alternativas:
  • 1) Que las pruebas se hagan en las Universidades Politécnicas
  • 2) Que se prepare un cuestionario tipo test en la página de la Gencat de tal manera que pueda contestarse "on-line" cuando a uno le apetezca, y sea corregido y evaluado automáticamente, siguiendo el resto de trámites por el mismo procedimiento tecnológico. La Gencat ha demostrado ser pionera en la "ventanilla digital" Este sistema abarataría mucho los costes y, al mismo tiempo, le daría la agilidad y rapidez que venimos reclamando desde hace años.

El punto "c" del apartado D se refiere a las autorizaciones relativas a la instalación de antenas.

Parece impensable que se vuelva al antiguo procedimiento de desplazar un funcionario a inspeccionar in situ la instalación de antenas. Posiblemente la Gencat recurra a un sistema parecido a la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) y haga una concesión a una empresa privada para que realice las inspecciones. En este caso, los radioaficionados catalanes conseguirán acallar las voces de los vecinos que no se fían de sus instalaciones pero, al mismo tiempo, éstas deberán ser extremadamente cuidadosas y bien hechas pues, de lo contrario, no conseguirán el certificado de idoneidad. Tiempo atrás ya avisé que los días de "montaje de antenas con almuerzo incluido" estaban a punto de acabar.  

Finalmente, nos queda otro punto interesante para comentar, el apartado D2e, referente a la tramitación de denuncias y realización de actuaciones. ¿Será más fácil y con mejores resultados? Una manera de acabar con los usos indebidos de las bandas de radioaficionados, no sólo por parte de los piratas sino también de estos radioaficionados que todos conocemos que han convertido algunas frecuencias de radio y, sobre todo, de ciertos repetidores en su telefonillo particular. ¿Actuará la Gencat de oficio?

¿FOTOGRAFÍA O RADIOGRAFIA?

Jaume, EA3CT, comenta en su blog http://radioaficion2punto0.blogia.com que la Gencat está llevando a cabo diversas entrevistas con los dirigentes de radioclubs catalanes. Imagino que con la intención de formarse una idea de la situación de la radioafición en Catalunya. Eso está bien, pero la fotografía que obtendrá será muy borrosa porqué, en estos momentos, no existe ningún radioclub que pueda erigirse como representativo de los radioaficionados catalanes.

A pesar que URE pueda tener unos tres mil asociados, estos lo son en su inmensa mayoría por una cuestión crematística derivada del monopolio que ejerce URE en el intercambio de tarjetas QSL, pero esta asociación estatal sigue estando muy cuestionada en Catalunya debido al excesivo nacionalismo españolista que la ha impregnado desde sus inicios. Parece que la mayoría de radioaficionados catalanes no sienten a URE como su legítima representante ante la administración catalana. Pero que nadie se lleve a engaño. El resto de asociaciones nacidas en Catalunya tampoco tienen la necesaria legitimidad para erigirse como interlocutores válidos ante la Gencat. Las entrevistas con los radioclubs no deben ser el único medio de contrastar la realidad de la radioafición catalana. Existen otros medios. Durante muchos años, el Distrito 3 ha sido el que mayor número de radioaficionados ha tenido, tanto en números absolutos como relativos. También es cierto que entre todos ellos han despuntado numerosas personalidades competentes en diversos campos que podrían ofrecer una visión más amplia y real de la situación.

A pesar de todo, la información adolecerá de importantes sesgos sino se lleva a cabo una buena radiografía del sector, y esto sólo es posible mediante un completo estudio sociológico que evalúe de forma científica el estado actual de la radioafición. Esto vale dinero, por supuesto, pero la Gencat dispone de los medios suficientes para llevarlo a cabo. Téngase en cuenta que en España sólo existe un estudio estadístico de la radioafición hecho por el INE a mediados de los años sesenta. Imagino que alguna universidad o institución podría interesarse por la realización de un estudio de estas características.

CONCLUSIONES

Con el traspaso de funciones se abre una nueva puerta que puede ser determinante para el futuro de la radioafición, tanto catalana como española. No olvidemos que, en este caso, el experimento catalán pronto tendrá réplicas en el resto de Comunidades Autónomas.

Una gestión moderna y abierta a nuevas ideas por parte de la Gencat, puede dar una salida airosa a la grave crisis que atraviesa la Radioafición.

¡QUE IDEEN ELLOS!

¡QUE IDEEN ELLOS!

He leído con suma atención el artículo que publica Jaume, EA3CT, en su blog http://radioaficion2punto0.blogia.com sobre las fábricas de ideas. Lamentablemente, en nuestro país nunca ha existido esa cosa tan etérea llamada "idea". Don Miguel de Unamuno (1864-1936) publicó un ensayo titulado El pórtico del templo. Salamanca 1906, en el que aparece un diálogo entre dos personajes llamados Román y Sabino, respectivamente que transcurre así:

ROMÁN.- ¿qué nada hemos inventado? Y eso, ¿qué le hace? Así nos hemos ahorrado el esfuerzo y ahínco de tener que inventar, y nos queda más lozano y más fresco el espíritu...

SABINO.- Al contrario. Es el constante esfuerzo lo que nos mantiene la lozanía y la frescura espirituales. Se ablanda, languidece y desmirria el ingenio que no se emplea...

ROMÁN.- ¿qué no se emplea en inventar esas cosas?

SABINO.- U otras cualesquiera...

ROMÁN.- ¡ah! ¿Y quién te dice que no hemos inventado otras cosas?

SABINO.- ¡Cosas inútiles!

ROMÁN.- ¿Y quién es juez de su utilidad? Desengáñate: cuando no nos ponemos a inventar cosas de esas, es que no sentimos la necesidad de ellas.

SABINO.- Pero así que otros las inventan, las tomamos de ellos, nos las apropiamos y de ellas nos servimos; ¡eso sí!

ROMÁN.- Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovechemos de sus invenciones. Pues confío y espero en que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó.

SABINO.- Acaso mejor.

ROMÁN.- No me atrevía a decir yo tanto...

SABINO.- Pero ellos, ejercitando su inventiva en inventar cosas tales, se ponen en disposición y facultad de seguir inventando, mientras nosotros...

ROMÁN.- Mientras nosotros ahorramos esfuerzo.

SABINO.- ¿para qué?

ROMÁN.- Para ir viviendo, y no es poco.

Esta breve conversación resume muy bien la actitud de la mayoría de radioaficionados españoles, que se ven representados por el inefable ROMÁN. Su único o principal objetivo dentro de la radioafición es ir viviendo, que no es poco. E ir viviendo consiste en repetir una vez y otra vez lo de siempre; concursos, activaciones, expediciones, cacerías del zorro, mercadillos, comilonas, QSL especiales, diplomas de las fiestas de San P'atrás, (nunca p'alante)

Formular ideas, como pide Jaume, EA3CT, conlleva prepararse para la innovación o, al menos, para la renovación, y ahí es donde se espanta el personal. Los procesos repetitivos confieren seguridad y, por el contrario, los cambios provocan inseguridad y riesgo, algo inaceptable para el conservadurismo dominante dentro de la radioafición española y, me atrevo a decir, también en la radioafición mundial.  

Una explicación plausible de esta actitud generalizada es que para la mayoría de radioaficionados, la radioafición no es más que una afición, sin ningún otro valor añadido. Si validamos esta idea, luego resulta lógico que cualquier innovación resulte superflua, innecesaria pero, sobre todo, indeseable.

El rechazo a pensar, imaginar e idear, tiene que ver con la incapacidad de construir criterios propios. Esto solemos dejarlo en manos de los guionistas de los programas basura de la radio y la televisión. Y así nos va.

Adam Smith ya reconocía la importancia de la división del trabajo. Este concepto puede y debe aplicarse al mundo de la radioafición, en particular a la dirección y gestión de las asociaciones. Si un grupo genera ideas, otro debe llevarlas a cabo y un tercero ha de organizarlo. Sin embargo, parece que existe un rechazo popular hacia los que divulgan conocimientos o ingenio. Cabe la posibilidad que esto se deba a cierto complejo de inferioridad que se ha generado entre los radioaficionados que se sienten incapaces de entender su propia afición, enredados por electrodomésticos cuyo funcionamiento desconocen y temen.

¿Funcionaría una fábrica de ideas para la radioafición? No lo sé, pero en estos momentos tengo serias dudas al respecto. Para que una idea cale debe existir una cierta predisposición a aceptar nuevas formas de entenderla, cosa harto difícil tal como se contempla la situación actual.

Es difícil cambiar la forma de pensar de dos generaciones completas de radioaficionados, pero si que existe la posibilidad de iniciar una nueva manera de plantearse la radioafición, completamente independiente de la que ahora está en uso. No se trataría, pues, de cerrar una puerta para abrir otra, sino de crear algo nuevo, aunque, en realidad, ya no hay nada nuevo bajo el sol.

Será necesario escoger entre lo discreto y lo oculto, pero el futuro nacerá del conocimiento del pasado.      

 

Como nota final, una puntualización sobre el comentario Jaume de la opinión que tengo de Internet. Lo que digo, en realidad, es que Internet es como un nido de pájaros, está hecho a base de paja y mierda. La frase no es mía, pero no recuerdo donde la oí o leí aunque no por ello dejo de considerarla muy acertada, por esta razón suelo repetirla con cierta frecuencia, siempre que venga al caso. 

¿LA RADIOAFICIÓN EN CRISIS? C0MPILACIÓN DE REFLEXIONES

¿LA RADIOAFICIÓN EN CRISIS? C0MPILACIÓN DE REFLEXIONES

INTRODUCCIÓN

Hace unos tres años, entre finales de 2004 y principios de 2005, se desarrolló un interesante debate en el seno de uno de los foros de la Unión de Radioaficionados Españoles, URE, sobre la "presunta" crisis de la Radioafición. Mi participación en este debate fue muy activa, aunque no sirvió para nada, sin embargo, recopilé los comentarios más interesantes que aporté. Al cabo de unos meses se publicó en la revista Radioaficionados de URE pero su difusión estuvo limitada a sus asociados. Publicándolo en este blog, espero conseguir un alcance más extenso con la intención que otros radioaficionados de distintos países puedan analizarlo y sacar sus propias conclusiones. Lean y piensen...

¡Advertencia! Este artículo es largo, no gustará a muchos y, a otros, les doler, pero es lo que hay...     

¿LA RADIOAFICIÓN EN CRISIS? COMPILACIÓN DE LAS REFLEXIONES DE EA3DDK

 

Los foros de Internet que tratan sobre la radioafición, se han convertido en un importante punto de encuentro donde se proponen, discuten y debaten grandes (y pequeños) temas que nos interesan a todos. Lo que sigue a continuación es una recopilación de diversos mensajes publicados en varios foros de la Red de redes

CAMBIOS, CAMBIOS, CAMBIOS...

Por doquier ya se están levantando voces que claman a favor del cambio. Cambio de actitud, cambio de mentalidad, cambio de orientación, cambio de dirección,... Hemos de cambiar muchas cosas para que la radioafición se modernice pero, ¡cuidado con los cambios irreflexivos! Algunos cambios sólo sirven para perpetuar la misma situación que se pretende cambiar. Pongo un ejemplo que se que molestará a más de uno pero, las cosas han de exponerse claramente, so pena de "cambiar para que nada cambie".

Echolinck, E-Qso, PalkTalk... son sistemas modernos (en cuanto a tecnología) que sólo sirven para prolongar la radio de baja calidad. De este tipo ya tenemos, desgraciadamente, en los repetidores analógicos y algunas zonas de las bandas de 40 y 80 metros. Es, en suma, una buena técnica mal empleada.

La radioafición, al menos una pequeña parte: la elite, sigue experimentando y desarrollando nuevas tecnologías. El problema es que estas actividades no llegan a la masa media. Y no llega porqué no encuentra los canales adecuados para hacerlo. Estos canales han de ser las asociaciones de radioaficionados, que deben promover y potenciar esta circulación de ideas. Cualquier entidad, si en vez de gastar energías patrocinando un concurso o QSL especial, se dedicara a buscar entre sus socios a las personas capaces de transmitir conocimientos (en toda asociación siempre hay varios) se conseguiría incrementar el nivel técnico y cultural de sus asociados y, además
incentivaría a quienes dedican su afición, no a parlotear y pelearse inútilmente a través de un repetidor o enseñorearse de una pequeña frecuencia de HF como si la hubieran adquirido a perpetuidad, sino a intercambiar experiencias y, sobre todo, a hacer partícipes de ellas a los demás.

Pero para eso hay que cambiar la mentalidad de muchas personas que sólo ven en la radioafición un medio de comunicación. Un teléfono barato para charlar con sus amigos. Para esto ya está la CB, los PMR y los LPD, además de Internet.

Lo peor que le puede pasar a una asociación es depender de la subvención municipal. La radioafición, como toda actividad científica, ha de ser libre. Libre en el sentido que sus actividades no han de estar teledirigidas por la administración municipal, ni por ninguna otra organización cuya aportación económica subyugue el libre albedrío.

No es tan difícil "enseñar al que no sabe". Se que algunos se asustan pensando que su asociación pueda dedicarse a dar cursillos de CW o electrónica. Esto está muy bien pero hay mucho, muchísimo más. ¿Por qué a ninguna asociación de radioaficionados se le ha ocurrido enseñar a sus socios el uso de Internet para buscar la información que necesitan? Estamos viendo en los numerosos foros dedicados a la radioafición, notas de radioaficionados que, una vez conectados a Internet, sólo saben pedir que otros les busquen aquello que ellos no saben encontrar por sí solos. De ello ya se han dado cuenta en las universidades. Muchas asignaturas obligan a saberse manejar bien con los motores de búsqueda, filtrar la información y tener un buen criterio para encontrar algo substancioso entre tanta paja. Hay personas que usan muy bien un programa de diseño de antenas, pero son incapaces de cortar un tubo de aluminio sin dejarse un dedo en el intento. Hay miles de programas gratuitos o demostraciones en Internet que nadie descarga porqué no saben "configurarlos"

DESMENUZANDO EL PROBLEMA

Bien. Reconocemos que hay un problema pero, ¿cual? Intentemos desmenuzar la cuestión.

Tal como vamos viendo desde hace algunos años, hay un evidente descenso anual de licencias. ¿Es este el problema? No, probablemente no. Contra la opinión mayoritaria, afirmo que esta es una de las fases de la solución para el problema que estamos identificando.

¿Hay poca actividad en las bandas? Tal vez en V-UHF pero no en HF. Esto tiene una explicación relacionada con el punto anterior, y que tiene que ver con el uso fraudulento de las bandas de radioaficionados por parte de determinados colectivos, de sobra conocidos por todos.

¿Estamos ante una regresión mundial en la que nosotros somos un caso más, por lo cual poco podemos hacer o preocuparnos? Las estadísticas indican lo contrario. En cifras globales, se aprecia un incremento moderado pero sostenido de la radioafición.

¿La radioafición ha dejado de interesar? Ahí ya se enciende una pequeña luz de alarma. Los avances tecnológicos son tan rápidos y espectaculares que resulta imposible mantener el ritmo. Por supuesto, no podemos ni pensar en mantenernos en el pelotón de cabeza, como a principios del siglo XX. Por otra parte, existen muchas otras opciones parecidas (al menos externamente) que compiten para lograr el interés del público. Esto genera otra pregunta: ¿Debemos entrar en esta competición o, por el contrario, podemos (¿debemos?) mantenernos al margen?

¿Debemos promocionar la radioafición? Esta es la típica pregunta trampa de los exámenes. La respuesta es, sin duda, afirmativa, pero con matizaciones ¿A quién debemos dirigir esta promoción? Nos encontramos ante dos sectores perfectamente diferenciados. Por un lado está el público (escuelas, asociaciones de vecinos, centro cívicos, fiestas populares, ...) En el otro están los propios radioaficionados. ¿A quién debemos dirigir, preferentemente, nuestra atención? A esta pregunta le corresponden, al menos, dos tipos de respuesta; la clásica y la moderna. La clásica apuesta claramente por la divulgación dirigida hacia la ciudadanía, en un sano intento de explicar las cuestiones de siempre: "quienes somos, que hacemos..." y para ello se aprovecha cualquier ocasión para divulgar un mensaje repetitivo: "ven, ven, ven..." Los resultados acostumbran a ser decepcionantes. Es divertido mientras se monta la instalación, se transmite en público y, a veces, se recibe la palmadita en la espalda y... ahí acaba todo, hasta la siguiente ocasión. No podemos consentir en ser tratados como "un relleno" en cualquier fiesta de pueblo. No somos teloneros de nadie. No nos dejemos confundir. Para quien no esté muy versado en las cuestiones políticas, la "autoridad" manda cartas de agradecimiento a todo el que se le pone por delante, para asegurarse el servicio para el próximo año, sobre todo si no le cuesta un euro. Lo digo sin restar ni un ápice de mérito a nadie. Pero es la realidad.

La moderna, casi no se ha experimentado, salvo en contadas ocasiones. En esta, la divulgación se realiza sobre las personas que ya son radioaficionados, con el objeto de proporcionarles las herramientas adecuadas para que avancen en su afición. Esto se consigue a base de conferencias, cursillos, prácticas, experimentación tutelada, ayuda solidaria, demanda de equipos sostenibles y económicos, y cualquier sistema que anime a quien ya está en la radio para seguir disfrutando de ella. Se logra cuando hay ilusión. Esta ilusión que parece perdida (pero no del todo) Esta es la mejor manera de recuperar la autoestima. Debemos esforzarnos en volver a ilusionarnos con cualquier logro personal,  por sencillo que sea.

Este tipo de promoción interior, no se contradice en nada con la idea de "puertas abiertas" Pero, para entenderlo, hay que volver a desmenuzar el asunto. ¿Qué significa "puertas abiertas"? Las puertas abiertas franquean el paso bidireccional, entonces, ¿qué debemos hacer? Hay, al menos, dos opciones tipo; a) salir a buscar. b) dejar que entren. Si salimos a buscar, será muy difícil encontrar personas dispuestas a dejarse convencer. Sólo una de cada cincuenta mil mostrará algo de interés. ¿No parece esto un despilfarro de energía? Si aplicamos la segunda solución, las personas que se asomen a través de estas puertas abiertas, ya estarán demostrando un interés desde el principio. Es mucho más fácil explicar que es la radioafición a una persona que viene voluntariamente, que no a un transeúnte que pasa de largo o sólo busca de pegatinas, llaveros o mecheros de regalo. Pero esto tiene otro peligro.

Si salimos a mostrar, procuramos que la "parada" sea bonita y todo parezca maravilloso. En realidad, estamos mostrando una radioafición ficticia, alejada de la realidad. Si alguien cae en la "trampa", es probable que dure poco tiempo en la radio.

Si dejamos que vengan a observarnos, hemos de afanarnos en tener nuestra casa limpia y adecentada. Esto es mucho más difícil. El que viene a preguntar, ya sabe algo, y el que responde ha de estar preparado para no lanzar mensajes contradictorios. No todo el mundo vale para "promocionar y divulgar" También estaremos mostrando la radioafición real, la que a veces no nos gusta porqué aún quedan impresentables que se dedican a soltar imbecilidades por el repetidor local, o mantener una trifulca en HF por la "posesión" de una frecuencia. Para evitar todo esto, volvemos al punto anterior, Limpiar y arreglar la casa, significa enseñar y aprender, a partes iguales. Conferencias, cursillos, libros, artículos, experimentación, manejo, métodos operativos, conocimiento y cultura...

Este, entiendo, debería ser el primer proyecto de cualquier grupo, grande o pequeño, que desee, realmente, "hacer algo" para devolver a la radioafición la dignidad que le robaron los que entraron "a saco" para usarla para sus inconfesables (y a veces delictivos) intereses personales. Por supuesto, no es incompatible con lo que se viene haciendo hasta ahora (concursos, ermitas, qsl especiales...) pero, poco a poco, debería irse cambiando el sentido de las prioridades. Todas las opciones pueden coexistir, complementándose y suplementándose, pero sin perder de vista el objetivo principal: aumentar la calidad de los radioaficionados a base de ofrecerles los medios y canales adecuados para que disfruten aprendiendo y enseñando.

Si logramos este objetivo, tal vea no haya cola ante la "puerta abierta" pero, los que entren, sin duda lo harán atraídos por la calidad. Entonces no nos hará falta actos promocionales, de ningún tipo. Seremos un ejemplo vivo.

LAS ASOCIACIONES

Las asociaciones tiene el sagrado deber de enseñar, enseñar y enseñar. Y los radioaficionados el de aprender, aprender y aprender. Este es, en definitiva, el único servicio que debemos dar a la sociedad. Las radioayudas NO son un servicio, son una... (eso que se imaginan) Ayudándonos a nosotros mismos, ayudaremos a los demás. Cuanto más aprendamos y sepamos, mejor será la radioafición y, por reflejo, la sociedad.

¿Por qué? ¿Por qué me meto en estos berenjenales? ¿Por qué me dedico a escribir sobre la crisis de la radioafición? ¿Por qué expongo públicamente mis teorías? ¿Por qué aguanto descalificaciones e insultos gratuitos? Porque ya pasé por todas las vicisitudes que algunos empiezan a explorar ahora, como si fuera un terreno virgen. Porqué hice lo mismo que ahora hacen algunos, con los mismos resultados. Porque también me engañé y me engañaron. Porque hice lo mismo que otros, antes que yo, habían hecho. Porque nadie, hasta ahora, se había preocupado de analizar los repetidos fracasos de las distintas promociones y divulgaciones de radioafición que se llevan haciendo desde hace décadas. Porque estoy convencido que la única salida que tiene la radioafición, para sobrevivir, es el cambio. Porque las viejas ideas son eso, viejas, y ya no sirven en el mundo actual. Porque a estos nuevos radioaficionados que se esfuerzan en seguir promocionando la radioafición "a la antigua", hay que explicarles que todo lo que ellos hacen, ya se hizo y fracasó. Que hay que buscar nuevos sistemas. Porque me sabe mal que malgasten sus fuerzas e ilusiones inútilmente y, dentro de poco tiempo, en vista de los nulos resultados, tirarán la toalla y se olvidarán del asunto, dejando la situación peor que cuando la encontraron. Porque, con menos esfuerzo, se puede hacer más, si existieran unas directrices bien estudiadas. Pero, sobre todo, porque soy radioaficionado, amo la radioafición y lo hago porque quiero y me da la gana.

Los radioaficionados españoles siempre hemos despreciado lo que no entendemos. "Si algo no se comprende, ¡a la hoguera! " Y si la hoguera se alimenta con libros, ¡mucho mejor arderá el hereje! Miguel de Servet ya lo padeció, quemado vivo, sádicamente con madera verde, por los fundamentalistas que no querían que pusiera en duda sus métodos tradicionales. Cuando Miguel de Unamuno fue consultado en una ocasión sobre cómo potenciar la contribución española al avance científico, su irónica respuesta fue «que inventen ellos». Antes que aparezca un estúpido diciendo que me estoy comparando con estos grandes pensadores, ya digo que no. Ni lo hago ni me interesa. Sólo pongo en evidencia que lo que ocurre ahora, ya ocurrió otras veces. Y siempre acabó mal.

Hay que cambiar la radioafición., Pero cambiar no significa reparar, modificar, reformar, pintar la fachada o cambiar a los peones de la obra. ¡No! Hay que replantearse la radioafición de nuevo. Lo antiguo hay que estudiarlo para comprender los motivos que impulsaron "aquella" radioafición que ha llegado hasta nuestros días. Analizar lo bueno y lo malo para no caer en los viejos errores que, aún hoy, estamos repitiendo incansablemente.

¿Cuántos radioaficionados concurseros conocen el origen histórico de los concursos? ¿Saben por qué se realizó el primer concurso de radioafición y por qué motivos? Es evidente que no, porque si lo supieran, no cometerían las tonterías que se hacen actualmente como, por ejemplo, la sinrazón del popular "5-9" ¿Cuántos radioaficionados conocen el origen de los radioclubs nacionales e internacionales? ¿Cuántos radioaficionados se han preguntado por qué continúan existiendo estos radioclubs actualmente, y qué función cumplen ahora, y cual cumplían antes?

Hay muchas preguntas y cuestiones sin respuesta. Sé que a más de uno, las preguntas le producen sarpullidos. Es el "síndrome del papá novato"; cuando su hijito pequeño pasa por la etapa del "papá, por qué...?" y se da cuenta que no tiene respuestas para darle. Algunos de estos "papás" zanjan la cuestión con un "¡por qué sí!" o un "¡por qué lo digo yo!" o, tal vez, "¡pregúntale a tu madre, que lo sabe todo!" El machismo, en la radioafición, también ha hecho mucho daño.

Este texto debería servir de base para recapacitar, reflexionar y meditar sobre la radioafición. No se trata de rebatirlo punto por punto, sino de plantear opciones mejores y distintas. No se trata de enterrarlo, sino de superarlo. No se trata de decir que es una tontería, sino demostrar que hay gente mucho mejor y más preparada para avanzar por este camino. No se trata de criticar la teoría sino, en todo caso, plantear otra mejor o más interesante. No se trata, en definitiva, de matar al mensajero. 

LOS TÓPICOS

Uno de los tópicos más recurrentes en radioafición es la pregunta "¿qué es la radioafición?" Cualquiera de nosotros la hemos visto escrita multitud de veces en artículos de revistas, libros y, ahora, en los miles de sitios de Internet dedicados a la radioafición. La respuesta es muy parecida en todos los lugares. En ella se idealiza la radioafición como un "servicio", una actividad donde la comunicación, la confraternización y la amistad forman la base de la actividad. También se presenta a los radioaficionados como unos héroes anónimos que emergen con las grandes catástrofes, de manera altruista, y luego desaparecen discretamente. ¿Quién no ha recibido alguna
vez extrañas peticiones de algún familiar, vecino, amigo e incluso desconocidos?

La frase "servicio de aficionados" ha calado muy hondo en algunas mentes. Lo curioso es que terminamos por creernos lo que contamos de nosotros mismos. ¿Quién no ha visto aquel radioaficionado que, con el "gualquitalqui" colgado del cinturón a modo de cartuchera, intenta hacer de "guardia urbano-bombero" Lástima que ahora ya no le confunden con una agente de la autoridad, sino con un reponedor de supermercado...

Tal vez ha llegado el momento de respondernos la tópica pregunta. Probablemente, cada uno de nosotros daría una respuesta diferente, algunas muy distanciadas entre sí. La radioafición no es, ni significa lo mismo, para todos pero, algún punto en común deberíamos encontrar. Lo bueno del caso es que la percepción que tenemos de la radioafición no es estática. Cambia a través del tiempo y se va modificando según las vivencias que adquirimos con su práctica. Esto es un signo evidente de vitalidad.

Sin embargo, deberíamos ponernos de acuerdo, sobre todo, en el modo de presentarla al mundo (cuando convenga), de un modo coherente. Huyamos de los tópicos, de lo clásico. Si queremos mostrar una radioafición viva, hemos de actualizar su definición. El mundo ya no nos necesita como un servicio de comunicaciones de emergencia. No estamos preparados ni humana ni técnicamente. Seguramente tampoco nos interesa esta faceta. Sí que nos necesita como una fuente de valores que dignifican a la persona. Es posible que nuestra tarea futura no sea tanto la de proporcionar una red de
comunicaciones gratuita, sino un espacio donde las personas interesadas por la ciencia, la técnica, la investigación y el estudio, encuentren la manera de canalizar sus aspiraciones. Pero, para ello, hemos de distinguir claramente la "cultura" de la "culturilla"  Y la única manera de conseguirlo es enseñando a los radioaficionados a comportarse como tales, no como párvulos en el patio de la escuela.

LA PROMOCIÓN

Hay un tema redundante en algunos foros de radioafición que gira en torno a la divulgación, fomento y promoción de la radioafición. Parece que casi todo el mundo está de acuerdo en el fondo, aunque no en la forma.

La mayoría piensa que una buena actividad pública, a base de actos que den a conocer la afición, es la mejor manera para ganar adeptos pero, ¿vamos por el buen camino? Dicho de otra manera, ¿la radioafición necesita promocionarse para sobrevivir? Tal vez sí, pero no en la dirección que se supone.

Algunos dirigentes de diversas asociaciones piensan que deben dirigir todos sus esfuerzos hacia el exterior. Como poseídos de un espíritu evangelizador, se convierten en fanáticos del proselitismo, intentando por todos los medios aparecer en cualquier acto público que organice el ayuntamiento, el periódico, la televisión o la radio locales, sin detenerse a analizar las consecuencias de sus actos. Para ellos, lo más importante es aparecer "en los papeles" o salir unos minutos en cualquier programa audiovisual.

Sin embargo, olvidan que la mejor divulgación y promoción de la radioafición debería hacerse entre los propios radioaficionados. Es más importante mantener la ilusión y el compromiso de quienes ya están "dentro" que dedicarse a "evangelizar" a quienes no han mostrado ningún interés por la radioafición. En estos momentos, cuando la red de comunicaciones ha mundializado el acceso a la información, no parece necesario dedicar tanto esfuerzo callejero a explicar algo que puede hallarse en pocos minutos en millones de páginas de Internet. En cambio, estos activistas tan preocupadas por las personas del exterior parecen olvidar a sus propios correligionarios.

La radioafición, como cualquier otra afición, necesita alimentarse de novedades y retos. Quienes están voluntariamente al frente de las asociaciones son quienes deben tenerlo más en cuenta y dedicar todos sus esfuerzos a elevar el nivel técnico y cultural de sus asociados. La radioafición se promocionará por sí misma cuando la sociedad compruebe que los radioaficionados constituyen un grupo de personas serio, organizado y estudioso al que valdría la pena pertenecer. Sin embargo, la imagen que proyectan los radioaficionados actuales, es todo lo contrario. Una buena parte se comporta como adolescentes gamberros, mientras que la otra se ha anquilosado en un dolce far niente, viéndolas pasar.

No hacen falta más radioaficionados, sino mejores. El darwinismo social sigue apartando a quienes entraron en la radioafición por motivos ajenos a ella. Esto aún llevará algo más de tiempo, porque no contamos con la colaboración de la SETSI que,
supuestamente, debería velar por el buen uso de las bandas. (¡Ojalá tuviéramos aquí un organismo parecido a la FCC norteamericana!)

Cuando la depuración finalice, la radioafición volverá a ser lo que fue en sus primeros tiempos, siempre y cuando quienes estén al frente de las tareas directivas, hayan sabido reaccionar a tiempo, mirando hacia el interior. Fomentemos la radioafición entre los propios radioaficionados y, seguramente, nos irá mucho mejor a todos.

"ELLOS" Y "NOSOTROS"

Leo en un foro de radioaficionados una polémica sobre la aplicación ilegal de unas ordenanzas municipales que conculcan el derecho del radioaficionado  a instalar sus antenas en el edificio donde vive.

Algunos de los contertulios exigen que su asociación "haga algo", que denuncie, que se enfrente a la Secretaría de Comunicaciones, que pleitee, que... En pocas palabras, que "ellos" hagan algo para "nosotros". "Ellos" son los que están ocupando un cargo en una entidad sin ánimo de lucro. "Nosotros" somos los que estamos sentados cómodamente en nuestra casa viendo la tele.

Esta es, en general, la forma de pensar de la mayoría de radioaficionados, tanto los "ellos" como los "nosotros" Durante muchos años funcionó un tipo de asociación paternalista, que cuidaba de sus socios como si fueran niños de teta. La mentalidad social aún no ha cambiado. De ahí que sigan habiendo "nosotros" que piden servicios y los "ellos" que se esfuerzan para darlos. ¿Es este el modelo de asociacionismo que nos conviene? ¡De ninguna manera! Las modernas asociaciones ya no tiene socios, sino voluntarios. La diferencia es muy importante. Mientras que el socio tradicional ve a su asociación como un proveedor de servicios, a cambio de una cuota monetaria y, por lo tanto, cree que su dinero (poco, casi siempre) le da derecho a exigir y a ser servido, en las entidades modernas el socio es un voluntario que no recibe, sino que viene a dar.

Pero, en radioafición surge un problema de conceptos. ¿A quien debe dar servicio una asociación de radioaficionados? Algunas entidades piensan que su deber es dar servicios a la comunidad a la cual pertenecen. Una de las maneras con la que creen contribuir a este fin y, además, beneficiar a la radioafición, es la divulgación. Pero, ¿qué es y como debe ser esta divulgación? Su objetivo es "evangelizar" a los que aún no conocen la existencia de la radioafición, para convertirlos en nuevos radioaficionados. Esta es una de las peores estupideces que puede cometer una asociación. El servicio debe dárselo a sí misma, y no es otro que incrementar el nivel de sus asociados, dedicando sus esfuerzos a ofrecer conferencias, visitas a museos, asistencia a laboratorios universitarios, incrementar la biblioteca del club, etc, De esta manera, probablemente la radioafición en general mejorará notablemente y, como consecuencia de ello, atraerá a personas, previamente interesadas en las radiocomunicaciones.

Las asociaciones que siguen ancladas en el pasado, se sienten satisfechas cuando participan como "radioayuda" en la carrera de sacos de su pueblo, porqué saben que al final, el alcalde les dará la mano y les invitará a unos vinos. El colmo de la ilusión es cuando montan la manta en mitad de la calle y exhiben sus viejos equipos mientras se esfuerzan llamando "cecú" y pasando las "coordenadas" para la "cuesele" ante la indiferencia de sus vecinos y la burla de los niños que se lo pasan mejor en los chats de internet.

Las asociaciones clásicas, vistas como un supermercado se servicios, están condenadas a desaparecer a corto plazo. Sólo sobrevivirán las organizaciones que sean capaces de implicar a sus asociados, haciéndolos participar en las actividades de la entidad.

LOS VALORES DE LA RADIOAFICIÓN

¿Qué se pretende conseguir cuando se inicia una determinada promoción de la radioafición? A simple vista parece que el objetivo es muy claro: divulgar las actividades que, supuestamente, desarrolla el radioemisorista pero, mirando más profundamente vemos que, en realidad, lo que buscamos es transmitir unos valores. Pero estos valores no pueden transmitirse como se transmiten los datos de un ordenador a otro. El proceso es parecido a un contagio, es decir, los valores propios de la radioafición no se transmiten, se contagian y, el contagio no es una ciencia exacta. Pero, los valores no vienen de la radioafición, sino que la radioafición viene de los valores.

Para que una persona se interese por la radioafición, debe preexistir  un interés por las cuestiones que la configuran. Según sea este interés o deseo propio, así será el modelo de radioafición que desarrollará.

Antiguamente, el radioaficionados era una de las pocas personas que sabía todo de las comunicaciones por ondas. El experto al que los ciudadanos se dirigían en busca de ayuda, en un tiempo que las comunicaciones eran cuestión de horas e incluso días. A partir de principios de los años 80, las cosas empiezan a cambiar muy rápidamente. Hoy, ya no existe aquel tipo de radioaficionado porque, sencillamente, tampoco existe la sociedad que le daba vida y le acogía. Las comunicaciones por radio ya no son el centro de influencia privilegiada de antes. Ahora existen otros muchos focos de interés que difunden mensajes contradictorios entre sí. Las personas disponen de muchísimos recursos para entretenerse y aprender que, no sólo rivalizan con la radioafición, sino que la anulan. La radioafición ya no transforma la sociedad, sino que es la sociedad quien ha transformado la radioafición. Una de las paradojas de la radioafición es que, precisamente cuando dispone de más medios y técnicas para desarrollarse, es cuando tiene menos capacidad de incidencia. Tal vez porqué ya no enseña todo lo que hoy se aprende en materia de radio comunicaciones. Sus propuestas resultan menos atractivas y eficaces que otros medios de comunicación parecidos.

Pero, realmente, las cosas que más interesan a las personas y son más importantes para ellas, no son las que se enseñan, sino las que aprenden sin que nadie se las enseñe. Las promociones de la radioafición no deberían enseñar, sino mostrar donde se puede aprender. La radioafición interesará si interesa la persona que la practica. En la misma medida que el radioaficionado sea capaz de transmitir una serie de valores, conseguirá que otras personas se acerquen a la radioafición. 

Respecto a todo lo dicho, estoy seguro que todo el mundo tiene su opinión. Si no recuerdo mal, fue el gran Pepe Rubiánes quien dijo: "la opinión es como el culo, todo el mundo tiene uno"  Pero hay que saber usarlo.

LA FORMACIÓN CONTÍNUA

La formación continua (que no reciclaje) debería ser algo natural e inherente a la radioafición. Si los radioaficionados no apostamos decididamente por el constante aprendizaje, ¿qué atracción suscitará la radioafición? ¿Con qué derecho nos creemos capaces de enseñar radioafición a los niños y niñas si hemos perdido la capacidad de aprender. Uno de los signos que indican la dejación de una persona es negarse a seguir aprendiendo, con el argumento que ya nada podrá aderezar su estado. Este tipo de temor ha desarrollado multitud de argumentos infundados que sólo se sostienen en base al miedo a lo nuevo. Esta ha sido la actitud de un gran número de radioaficionados, que se han refugiado en los repetidores de VHF y en algunas frecuencias de HF, porqué se sienten incapaces de afrontar y asimilar las nuevas tecnologías.

Si somos incapaces de evolucionar, experimentando cosas nuevas, aprendiendo de nuestros errores, tanto en el plano tecnológico como en el humano, estamos acabados. Precisamente, si alguna vez volvemos a relacionarnos con las nuevas generaciones, será en los lugares donde se imparte el saber, y situándonos a su mismo nivel. ¿Cómo podemos pretender arrogarnos la capacidad de "dar a conocer" la radioafición a "los demás", si somos incapaces de hacer lo mismo entre los propios radioaficionados. 

Si continuamos apoyándonos en los prejuicios del pasado, nunca saldremos del agujero. Es hora de aparcar el "sentido común" y empezar a desarrollar el pensamiento racional.

MAMÁ ASOCIACIÓN

Algunas personas, más de las que parecen, se toman como verdad absoluta todo lo que ven en la televisión. Llegan a tales extremos que sólo se creen aquello que han visto u oído por la tele.

Últimamente, aparece en la pantalla un anuncio que alimenta este mito. No se si se verá en todos los canales españoles pero, a grandes rasgos, publicita un club automovilista, de ayuda en carretera que, además da multitud de servicios a sus socios, desde un seguro a todo riesgo, hasta cambiarle la rueda pinchada a un incompetente, pasando por el recurso a las merecidas multas por las infracciones por sus conductores asociados.

Una asociación así querrían algunos radioaficionados. Un radioclub que, pagando una cuota (barata, por supuesto), les solucionara todos sus problemas. ¿Que el ayuntamiento publica una ordenanza que les perjudica?, pues que el radioclub intervenga inmediatamente y se enfrente con la casa consistorial y llegue a los tribunales si conviene (gratis, por supuesto, que ya pagan su cuota anual). ¿Que los vecinos no le dejan poner su antenita?, pues que un representante del radioclub se persone en su domicilio y convenza a sus convecinos para que pueda instalarla. ¿Que el boletín es flojo y apenas trae nada interesante?, pues que contraten a un staff de periodistas y técnicos de primera línea para que escriban sobre los temas que más le interesan. ¿Que no sabe algo y le da pereza buscarlo en la biblioteca o internet?, pues que algún tonto del foro le responda inmediatamente a vuelta de correo...

Cierto que venimos de una larga tradición paternalista. Cierto que hemos vivido muchísimos años bajo un régimen que veía mal a quienes pensaban por sí mismos pero,... ¿Aún no nos hemos dado cuenta que no podemos seguir viviendo bajo las faldas de mamá asociación? ¿Alguien aún no ha comprendido que una asociación es una organización formada por socios? Una entidad no es un ser independiente, con vida propia. Una asociación es lo que son sus socios. Una asociación no es un restaurante con menú a la carta. Estos tiempos ya pasaron, aunque algunos les pese y a otros les duela. Los socios no son clientes, deben ser colaboradores. ¡Ah!, pero colaborar implica trabajo y esto es muy cansado. ¡Pues qué lo hagan otros!

Mientras sigamos con esta mentalidad decimonónica, seguiremos anclados en el siglo XIX. Por muchas puertas que abramos, nadie querrá, ni siquiera,  asomarse. ¡Para lo que hay que ver...!

PASO A PASO

Llevamos un tiempo dándole vueltas al asunto de la radioafición, aportando ideas y cometarios muy interesante pero, hemos olvidado algo; definir y acotar el tema sobre el que vamos a trabajar.

Primeramente, deberíamos consensuar una definición que explicara de manera clara que entendemos por radioafición. Hemos de marcar unos límites dentro de los cuales se contemplen todas las posibilidades aceptadas por la mayoría, dejando fuera otras opciones, respetables todas ellas, pero que no se ajustarían al modelo que queremos defender.

Una vez logrado este objetivo, deberíamos señalar sus fines. ¿Qué finalidad o utilidad tiene o podría tener la radioafición? ¿Con qué argumentos podemos defender nuestra permanencia en el escaso espectro radioeléctrico? ¿Qué ofrece la radioafición a la sociedad? ¿Par qué sirve la radioafición en la llamada "sociedad de la información"?

El siguiente paso debería dotarnos de un código ético, que nos garantizara unos valores tales que fueran merecedores de respeto y consideración social. Este código ético debería ser la piedra angular de nuestra afición. Prácticamente debería "jurarse o prometerse" su cumplimiento antes de obtener la licencia. Su incumplimiento sería motivo suficiente para proponer la expulsión del infractor.

Es probable que haya quien piense que nos pasamos demasiado tiempo hablando "de lo divino y lo humano" sin llevar nada a la práctica. Aparentemente parece cierto pero, si primero no se sientan las bases teóricas, mal funcionará la práctica. Si hemos pasado veinte años yendo de mal en peor, no pasará nada porqué dediquemos algunos meses a levantar los planos de la nueva radioafición.

APRENDAMOS

Tradicionalmente, una de las maneras de "promocionar" la radioafición ha sido la divulgación entre escolares, con resultados muy pobres. Esto suscita una pregunta que tiene mucho que ver con la crisis de la afición: ¿Por qué no se empieza divulgando y enseñando a los propios radioaficionados? Es demostrable que el nivel medio de los aficionados es preocupantemente bajo, no sólo técnico y científico sino histórico y social. La mayoría de los radioaficionados no saben soldar un conector, desconocen el funcionamiento básico de una antena, ignoran los mecanismo de la propagación atmosférica, no tienen ni idea de la historia de su afición y apenas conocen los métodos operativos recomendables en cada banda. Entonces, ¿a qué viene esta insistencia en enseñar "a los de fuera" cuando lo que realmente necesitamos es aprender nosotros mismos?  ¿Con qué argumentos podemos reivindicar nuestra permanencia en las bandas si no cumplimos con el primer principio básico de la radioafición que es el de la instrucción personal? ¿Cómo podemos presentarnos ante los alumnos de una escuela si la mayoría tendríamos dificultades para superar un examen sobre electricidad de 4º curso de ESO?

Esto es, precisamente, lo que vengo diciendo desde hace algún tiempo. Antes de divulgar "hacia fuera", debemos divulgar "hacia dentro". La ilusión la debemos generar dentro de nuestras filas. Cuando los radioaficionados recuperemos la ilusión por la radio, ésta se transmitirá hacia el exterior sin necesidad de tantos inútiles esfuerzos. Antes de dar una charla a los niños y niñas de una escuela, que tiene poco o ningún interés por lo que vamos a decirles, deberíamos pensar que nos saldría más a cuenta reunir a un grupo de radioaficionados, que ya tienen algunas nociones de lo que es la radioafición, y ayudarles a experimentar nuevos sistemas, y a mejorar (y aprovechar) lo que ya tienen.

Cuando decía que primero debemos "adecentar" nuestra casa antes de invitar a los vecinos a visitarla, me refería (entre otras cosas) a esto que ahora intento explicar. Con todo lo cual, no deseo quitar ningún mérito a los que han realizado o siguen realizando este tipo de actividades exteriores. Esto también significa que debemos dotarnos de un proyecto común, que sirva para canalizar todos los esfuerzos (pequeños o grandes) que se vayan ejecutando. Si cada uno vamos por libre, divulgando a diestro y siniestro sin un programa, estamos desperdiciando esfuerzos y este grupo no tendrá razón de existir.

Todo lo dicho no es para generar polémica, sino para hacer algo a lo que estamos muy poco acostumbrados: reflexionar. Sin reflexión no hay método y sin método no puede hacerse nada de provecho.

 CAMBIOS MULTIDIRECCIONALES

El cambio no es direccional. No existe una "dirección hacia..." porqué hacia donde vamos no hay un camino establecido. La dirección está en la mirada de quien la contempla y, por lo tanto, varía según el observador.

La dirección sólo podría existir si ya hubiera un camino prefijado y, entonces, ya no sería un cambio sino un reajuste. Así pues, al cambiar, se abre ante nosotros un espacio inexplorado y lleno de posibilidades que iremos escogiendo a medida que avancemos

El lugar donde lleguemos será el resultado de la resultante del conjunto de fuerzas que hayan intervenido en la acción. No sabemos a donde vamos, sólo que queremos ir. E "ir" es abandonar una situación en la cual no estamos cómodos porqué su persistencia en el tiempo ha limitado nuestras expectativas y las de nuestra afición. La radio. Si aceptamos que la radioafición debe cambiar es porqué intuimos que algo no funciona.

Tal vez la respuesta sea muy compleja pero, la pregunta también lo era.

LA BUENA NUEVA

La maldita obsesión por llevar "la buena nueva al mundo" nos hace perder de vista la realidad de la radioafición. ¿Qué necesidad nos impulsa a divulgar la radioafición entre quienes no están interesados en ella? ¿Por qué se escogen preferentemente ermitas y castillos pero nunca aulas universitarias? ¿Puede considerarse radioaficionado un personajes, con indicativo desde hace más de veinticinco años, que vive por y para un repetidor (R0) y cuya única actividad es hablar de política, religión y sexo, todo bien aderezado con un lenguaje plagado de "tacos", con el único objetivo de polemizar? ¿Son radioaficionados esos taxistas de Barcelona que hace varios años están instalados en la frecuencia de satélites y, a pesar de los avisos, nunca se retiran? ¿Son radioaficionados los invidentes que venden el cupón y entretienen las largas horas dentro de la cabina, hablando de sus problemas laborales a través de VHF, en frecuencias reservadas a las balizas?

¿Esos LOCUTORES, mantienen activas las frecuencias de VHF o, por el contrario, son los culpables de la desertización de la banda?

Desde nuestra posición, poco podemos hacer para impedir estas y otras situaciones parecidas, sin embargo, lo que nos deberíamos dejar claro, para nosotros y para los demás, es el significado real de la radioafición. Hemos de diferenciarnos. Evidenciar las diferencias no significa desprecio ni nada parecido. Precisamente la diferencia nos da la diversidad, algo sin lo cual no se entendería la mundialización. Si algo hemos de transmitir al mundo es esto: la distinción entre las personas que única y exclusivamente dedican todo su tiempo a hablar por radio, y las que dedican ese tiempo a conocer, estudiar, comprender y experimentar los fenómenos que dan lugar a comunicación mediante ondas hercianas.

Comprendo que para alguno asumir esto sea muy duro. Lo será especialmente para las personas que nunca han experimentado el placer de soldar un sencillo conector PL a un cable coaxial. De estos hay muchos. Más de los que imaginamos. Es mucho más fácil hablar por hablar, desprovistos de cualquier carga intelectual. ¿Cuántos hay que discuten de política basándose solamente en las noticias que ven por televisión? ¿Han profundizado alguna vez en Ciencia Política? NO. Hablan de oídas. No es de extrañar que las "disquisiciones filosóficas" les parezcan "lloriqueos" Son los que están seguros que la solución la tienen "los otros", sin entender que "los otros" son responsabilidad nuestra. El poder de una gobierno emana de la voluntad de sus ciudadanos. Nosotros delegamos nuestra responsabilidad en unas personas a las cuales hemos elegido para que nos representen. Nosotros hemos de indicarles que deseamos que hagan. Y como. Y facilitarles los medios. Y, si no cumplen, se les retira la confianza y se elige a otros, que puede ser cualquiera de nosotros. ¿Alguien se atreva a contraer el peso de la representatividad? No, claro, todos estamos muy ocupados y tenemos mucho trabajo. Sólo nos queda tiempo para quejarnos de lo mal que lo hacen los demás.

LOS MODELOS

Cuando un sistema fracasa, es porqué no funciona. Entonces aparece la crisis y todos los afectados empiezan a buscar soluciones. Hay personas muy imaginativas que rápidamente proponen ideas ingeniosas pero, cuando son puestas a prueba se comprueba que adolecen de múltiples defectos y efectos secundarios. El siguiente paso es fijarse en lo que hacen otros sistemas parecidos. Si no se realiza una observación cuidadosa y se hacen las convenientes modificaciones para adaptar aquel modelo al nuestro, lo más probable es que vuelva a fallar. A veces, la solución es observar sistemas paralelos, parecidos en la forma pero no en el fondo.

En el caso de la radioafición, muchas asociaciones intentan organizarse como la homóloga norteamericana, sin caer en la cuenta que la idiosincrasia de aquel país (la de los radioaficionados y la sociedad en la que se desenvuelven) es muy diferente a la nuestra. Cosas que allí funcionan, aquí pueden fracasar. Las adaptaciones, si son muchas, complicadas o forzadas, acaban por alterar totalmente el modelo de referencia y, probablemente nos conduzca nuevamente al fracaso.

Sabemos que hay modos de telecomunicaciones muy superiores a la radioafición. Además, no tienen sus impedimentos administrativos o, si los tienen, también tienen medios para superarlos o soslayarlos. La Radioafición no puede competir contra internet o la telefonía móvil, al menos no en lo referente a la tecnología pero, en cambio, puede ofrecer algo que las telecomunicaciones comerciales nunca podrán dar a sus clientes; un conjunto determinados de valores.

Si miramos con atención a nuestro alrededor, descubriremos algunas formas asociativas que perduran a través de los años (incluso siglos) pasando prácticamente desapercibidas, pero que van creciendo y renovándose constantemente, sin ruido, sin promociones. La discreción forma parte de su vida social y, sin embargo, muchas personas anhelan ser admitidas en sus círculos, a pesar de las duras condiciones que se imponen.

La radioafición comparada con las telecomunicaciones actuales, es algo antiguo, pero no viejo. Pronto, los radioaficionados seremos los depositarios de un saber valioso, que aumentará de valor con el tiempo. Para ello, vuelvo a una idea anterior: hemos de trabajar de puertas adentro, aumentando la calidad y los conocimientos de los propios radioaficionados, dotándonos de unos valores que nos harán más fuertes y seguros. Si administramos bien este saber, tal vez no nos haga falta nada más.

TEORÍAS

La teoría es una proposición provisional que pretende explicar una parte de la realidad social, detallando las relaciones observadas entre los hechos, los mecanismos o estructuras que interactúan entre estas y las relaciones y mecanismos subyacentes inferidos que pueden explicar los hechos observados. La teoría es fundamental en el proceso de investigación porqué permite formular de manera concreta la temática que se estudia, permite hacer predicciones e indica los vacíos de conocimiento. A partir de una teoría se extraen, para contrastarlas empíricamente, una o más hipótesis concretas que sirven para orientar la investigación. Las hipótesis proporcionan el planteamiento inicial que permite enfocar correctamente el problema.

De ahí se deduce que discutir una teoría es, cuando menos, absurdo. Se puede poner en duda los resultados de la investigación, una vez finalizada, o la manera de analizarlos y valorarlos. A veces, las propias conclusiones rechazan la teoría que les ha dado lugar. Otras, una nueva teoría pone en evidencia los fallos de la primera pero, todas sirven para avanzar.

Esta parrafada sociológica que acabo de soltar, tiene que ver con lo que dije la vez anterior sobre las diferencias entre actuar según "el sentido común" o según el "empirismo científico". También comenté sobre el "peligro" de usar datos incompletos o "locales" que sesgan la investigación.

Una de las propuestas que hacía era que debíamos dejar de lado el sentido común y analizar la radioafición de manera científica, para comprender qué fenómenos influyen en su desarrollo y "como" y "qué" debemos hacer para recuperar unos valores equivalentes a los que un día lejano tuvo la radioafición. Esto sólo será posible si lo hacemos desde una perspectiva global.

No pretendo que este trabajo interese a todos los radioaficionados. Aún menos que lo comprendan. Esto es un reto personal a largo plazo, que no se si seré capaz de llevarlo al éxito. Tampoco me preocupa tanto. Me interesa más que los lectores se den cuenta que la reflexión y la meditación son muy importantes.  No para modernizar la radioafición que se moderniza por sí sola, sino para modernizar a los radioaficionados. Para que se den cuenta que seguir haciendo "lo mismo de siempre" no conduce a nada. O mejor dicho, conduce al fin de la radioafición. Los viejos métodos se han revelado inútiles, por muchos que algunos, cada vez menos, los defiendan sin más argumentos que sus creencias ancestrales.

De todas maneras, la radioafición, tal como la vemos ahora mismo, ya está extinguida porqué no tiene futuro. No hay vuelta atrás.

LA RADIOAFICIÓN ALQUÍMICA

En Radioafición convergen dos aspectos de la sociedad actual que parecen alejarse cada vez más entre sí; el técnico y el humano. La tecnología nos permite vivir más y mejor pero, ¿a cambio de qué? Si se analizan los datos demográficos de cualquier sociedad occidental, vemos que la esperanza de vida crece continuamente, pero este incremento no es proporcional a un aumento de calidad de vida. Vivimos más, sí, pero también vivimos más aislados. Más solos. Solos entre una multitud de gente sola. La tecnología mal aplicada se traduce en soledad. Los jóvenes tienen muchísimas facilidades para comunicarse entre sí, sin ayuda de ningún equipo de radio. Internet y la telefonía móvil los mantienen comunicados en la distancia, aunque estén a pocos metros. ¿Qué ha ocurrido para que prefieran el SMS antes que la conversación personal? ¿Qué les hemos enseñado? 

La radioafición no puede competir con las técnicas actuales. Cualquier internauta se comunica más rápido, más lejos, con más calidad, más barato y con menos problemas que un radioaficionado. La mayoría no somos capaces de entender la tecnología actual. La especialización en ingeniería es tan extrema que los avances tecnológicos sólo son comprensibles para unos pocos.

¿Qué nos queda a los radioaficionados? ¿Cual es legado que dejaremos a la siguiente generación? Pues el más importante, el que la técnica no ofrece; el humanismo. El radioaficionado/a puede (y debe) convertirse en un transmisor de valores. En un mundo tremendamente materialista, al radioaficionado y la radioaficionada nos queda la tremenda responsabilidad de ser los guardianes y los maestros de la solidaridad, la amistad, la intelectualidad, la cultura, el desinterés. ¿Quién sino nosotros/as somos los que dedicamos horas de estudio sólo por el afán de aprender? ¿Quién sino nosotros/as somos capaces de acudir en ayuda de un desconocido para ayudarle a montar una antena? ¿Quién sino nosotros/as somos capaces de pasar una noche en vela explicando pacientemente el funcionamiento de una antena o los secretos de la propagación a un principiante que no conocemos y que, tal vez, no volveremos a escuchar jamás? ¿Quién sino nosotros/as somos entendemos lo que significa la superación personal?

Hablar con una persona a cuatro kilómetros de distancia puede hacerse de varias maneras; con el teléfono, fijo o móvil o con internet. Eso está al alcance de cualquiera y carece de trascendencia pero... ¿quién sino nosotros podemos explicar la inmensa satisfacción que sentimos cuando se consigue un comunicado a poca distancia mediante una antena o un equipo construido con sus propias manos, después de arduos experimentos, repetidos fracasos y largos estudios. 

La Radioafición de hoy es una nueva Piedra Filosofal. Igual que los antiguos alquimistas, que no buscaban el oro, los radioaficionados de hoy no debemos buscar solamente la "fonética", la técnica o el DX sino, como ellos, la sublimación espiritual mediante el estudio, el esfuerzo y el sacrificio.

Esto es lo que podemos y debemos transmitir a los jóvenes. Siempre habrá aprendices de brujo. Cuando el discípulo esté preparado, ha de encontrar un maestro dispuesto. No podemos fallarles.  

 

 

 

 

EL RATÓN MANDOBLERO

EL RATÓN MANDOBLERO

La esgrima es, a la vez, un arte y un deporte en el cual dos tiradores se enfrentan entre sí empuñando sus respectivas armas blancas. Se trata de un combate cuerpo a cuerpo donde media la habilidad de los contendientes. Como modalidad deportiva requiere disciplina y un largo aprendizaje para aprender a manejar con soltura el florete, la espada o el sable. Los esgrimistas deben conjugar destreza física y mental y, desde luego, un comportamiento exquisito, propio de damas y caballeros.

La esgrima no debe confundirse en ningún momento con el reparto de mandobles a diestro y siniestro. El mandoble es el golpe que se da con una espada grande con la ayuda de las dos manos. El mandoblazo no tiene nada que ver con la elegancia y exquisitez caballeresca. Más bien recuerda el ataque furibundo de los galos capitaneados por los energúmenos Asterix y Obelix. Su objetivo es repartir garrotazos a mansalva. Desaparece el toque para dar lugar a la fractura. Al mandoblero no le hace falta pinchar, pues lo único que busca es el golpe furioso.

Existen 38 especies de ratones, pero el más patético es el autodenominado ratón furioso que es de la subclase de los mandobleros. Los romanos no distinguían entre ratas y ratones, a los que consideraban , simplemente, ratas pequeñas. El término rata tiene en occidente connotaciones negativas pues se asocia simbólicamente a suciedad y enfermedad. Cuando la palabra rata se aplica a una persona, generalmente se asocia a un personaje envuelto a algo sospechoso y deshonesto. 

Con estas referencias, que pueden comprobarse en la gran enciclopedia www.wikipedia.org , no es extraño que alguien que se autodenomina ratón y, además, se adjetiva como furioso, no puede ser de ninguna manera una persona agradable y de confianza, como así se demuestra visitando su madriguera en http://perso.wanadoo.es/ea1rf/qrxjl08.htm, donde puede vérsele en braslip ocean talla XXL, acompañado de numerosas fotografías de otros animales por los que, al parecer, tiene una sospechosa filia.

¿Cómo pudo un ratón como este capitanear una asociación como la que ahora abomina durante tantos años? No lo sé. La cuestión es que desde su oscuro ostracismo sigue royendo las bases de la convivencia con sus fatuas ínfulas, en realidad, pólvora mojada que no asusta a nadie y que de lo único que se hace merecedor es de un misericordioso silencio. 

El ratón furioso ya no es lo que era, si es que fue algo alguna vez. La senectud hace estragos en sus facultades mentales y le impele a actuar de una manera irreflexiva, intentando batirse a mandoblazos ante un espadachín que se limita a sonreír ante sus golpes flojos y desacertados. Mejor haría alejándose con elegancia, dejando que su vida fluya en la contemplación introspectiva hasta el fin de sus días en cualquier camping, rodeado de perros. Es lo único que le queda.