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EL RADIOAFICIONADO PATITIESO

RADIOAFICIONADOS DESACTIVADOS

RADIOAFICIONADOS DESACTIVADOS

Durante el periodo 1939-1975, la disidencia fue castigada duramente en España, tal vez por esto, los radioaficionados, que durante estos años estuvimos forzados a pertenecer a una única asociación legitimada por el franquismo aún no nos atrevemos a enfrentarnos a los problemas que nos están creando la Secretaria de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información SETSI (http://www.mityc.es/Telecomunicaciones/Secciones/Espectro/Radioaficionados/legislacion/), las corporaciones municipales y las asociaciones de vecinos que, entre otras cosas, parece que han emprendido una guerra contra nuestras antenas.

El radioaficionado, eminentemente individualista, ha sido incapaz hasta ahora de defender sus actividades, salvo en algunos foros como el de la Unión de Radioaficionados Españoles, URE (www.ure.es) donde más que una defensa, lo que allí se escribe son simplemente quejas. Quejas por otra parte inservibles al tratarse de un foro privado al que no tiene acceso el público.

Parece que el tiempo de las grandes manifestaciones ha pasado, salvo algunos colectivos que aún la usan, probablemente porqué, contra el sentir común, aún da buenos resultados, sin embargo, aparecen nuevas formas de protesta que tal vez nos podría ser útil. Me estoy refiriendo a la corriente de culture jamming cuyo propósito no es interrumpir el canal de comunicación sino de utilizar la propia estructura del poder  y sus sistemas de comunicación para tergiversarlos. Su propósito es la crítica del actual estado de cosas (http://www.campusred.net/forouniversitario/pdfs/comunicaciones/opinion/Florencio_Cabello.pdf)

 En el periódico La Vanguardia Digital (http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080512/53462619587.html 

de hoy, lunes 12 de mayo de 2008, se publica un interesante reportaje de Maite Gutérrez, titulado Otro activismo es posible, de donde extraigo un revelador comentario de Jordi Claramonte, profesor de Filosofía de la UNED, que ha estado y está implicado en varias iniciativas que se basan en el culture jamming para lograr sus objetivos. Durante tres años dio clases en el Massachusetts Institute of Technology sobre esta materia. El profesor Claramente afirma que: "el activista, y no me gusta esta palabra, adquiere una cierta posición de superioridad moral por el hecho de serlo, y esto provoca rechazo en algunas personas. En cambio el culture jamming no pretende moralizar, sino que invita a que cada uno piense por sí mismo"

El sentimiento general entre los radioaficionados españoles es que la sociedad nos rechaza, y este rechazo se debe, fundamentalmente a la ignorancia social  que se tiene de nuestras actividades, a causa de la nula capacidad que tenemos de comunicarnos con nuestro entorno.

Esta fuera de toda duda que si los radioaficionados no nos movilizamos en defensa de nuestra afición, nadie lo hará por nosotros, más bien al contrario, lo más probable es que el rechazo aumente hasta conseguir la completa extinción de esta actividad que fue la base de la moderna sociedad de la información.

Los responsables de los diversos radioclubs y, muy especialmente, los directivos de la Unión de Radioaficionados Españoles URE (www.ure.es) debería tomar buena nota de ello y empezar a dar ejemplos de movilización ciudadana. ¿Entenderán el mensaje?

Para más información:

http://www.campusred.net/forouniversitario/pdfs/comunicaciones/opinion/Florencio_Cabello.pdf

MERCA HAM 2008

MERCA HAM 2008

El próximo fin de semana, y durante los días 18 y 19 de mayo, el Ràdio Club del Vallès, EA3RCH celebra la 15ª edición de Merca Ham en la ciudad de Cerdanyola del Vallès, a pocos kilómetros de Barcelona. Desde sus orígenes en los lejanos años de 1984 y 1985, el concepto sigue siendo aproximadamente el mismo; un mercado de compraventa de aparatos relacionados más o menos con la radioafición, con una pequeña representación de comerciantes y una amplia mayoría de vendedores ocasionales, la mayoría profesionalizados, que intentarán vender una buena parte de la chatarra que han ido acumulando para la ocasión.  

Merca Ham es, tal vez, el mercadillo más importante que se celebra en la península Ibérica. A él acuden radioaficionados de todos los distritos EA e incluso de la Unión Europea, no para comprar algún cacharro, que probablemente lo puedan encontrar a mejor precio en su lugar de origen y sin los gastos de desplazamiento, sino para realizar un encuentro con aquellas personas con las que mantienen contacto a través de las ondas.

Sin embargo, los promotores de Merca Ham desaprovechan una ocasión única para dotar al mercadillo de un contenido mucho más profundo y transformador que la radioafición necesita de manera urgente. El programa de la feria http://www.ea3rch.org/docs/mercaham.html sólo hace una velada referencia a la disposición de un reducido espacio para conferencias que, en caso que lleguen a producirse, ya habrían de haberse definido, pero que con la experiencia de años anteriores se supone que no tendrán ni una cuarta parte de aceptación, comparado con la aglomeración del mercadillo de la chatarra, el bar o el desayuno gratuito que el Radio Club del Vallès ofrece el domingo por la mañana.

 De la observación social de este acontecimiento se puede inferir el estado de la radioafición en nuestro país; un parque técnico y tecnológico cada vez más alejado de lo que ofrecen las grandes marcas cuyos artículos sobrepasan las expectativas económicas de la gran mayoría, y que han olvidado completamente la base experimental de la radioafición pues su oferta se reduce al electrodoméstico sofisticado, caro y sobredimensionado, sin prestar ninguna atención a los kits de montaje. Un síndrome de Diógenes cada vez más acentuado, y el desplazamiento del interés de los radioaficionados hacia las charlas de barra de bar en substitución de las conversaciones y debates técnicos, salvo honrosas excepciones que luchan en medio de la inopia general.

El próximo fin de semana es una buena ocasión para ejercer de antropólogo accidental.  

ANTENAS CON SENTIDO COMÚN

ANTENAS CON SENTIDO COMÚN

Durante años, los grandes maestros de la radioafición norteamericana nos han inculcado insistentemente la idea que por cada dólar invertido en la estación de radio, noventa centavos debían ser para la antena, y el resto para el equipo. Los argumentos en los que se apoya este concepto parecen de una solidez aplastante: una buena antena mejora la señal tanto en emisión como en recepción.

Convencidos por estas explicaciones , los radioaficionados nos hemos lanzado a instalar grandes antenas en lo alto de enormes torres, pero, al mismo tiempo que crecían las antenas, aumentaban los problemas. El vecindario no comparte nuestra afición ni acepta estos mamotretos en lo alto de sus edificios, y menos ahora, con la paranoica obsesión por los supuestos y no demostrados efectos nocivos de las ondas electromagnéticas.

Los litigios crecen y acaban en los juzgados, donde se comprueba que, si bien la Ley de Antenas nos protege el derecho a la instalación de antenas, no lo hace contra la incomprensión de los vecinos ni de la fiebre recaudatoria de  muchos ayuntamientos, que exigen el pago de permisos de obras menores, como si en vez de montar una antena quisiéramos construir un cuarto de baño en lo alto del mástil.

La fe en las leyes de la física se ha transformado en superstición y, la cultura fálica en la que vivimos inmersos, lleva a muchos radioaficionados a instalar grandes antenas, no por su posible efectividad en concursos y comunicados a largas distancias, sino para tenerla "más grande y larga" que la de los otros compañeros de radio. No importa la calidad ni el uso que se le de, sólo el tamaño. Y como siempre ocurre, la exageración y la falta de radio-cultura, conducen al extremismo, de esta manera es fácil observar directivas de VHF de 16 elementos fijas, en polarización vertical, lo cual demuestra los pocos conocimientos que se tienen sobre este instrumento, y enfocadas permanentemente al repetidor local, para poder soltar la parrafada sin que nadie los interfiera.

La instalación de antenas, junto a los trámites para la obtención del indicativo, son los pasos más sanguinarios del "vía crucis" del radioaficionado. No es de extrañar que algunos opten por un mástil con un dipolo rígido y una vertical en la cúspide. Tal vez sea una manifestación del subconsciente. Pero, mientras que con la Administración la lucha se adivina larga y  cruenta, el tema de la elección de antenas es más fácil de solventar, pues sólo hay que  ser un poco razonable y aplicar el sentido común.

DUDAS

Cuando el radioaficionado empieza a diseñar su futura estación de radio, ha de plantearse y resolver varias dudas. La primera y seguramente la más importante, es la que se refiere a sus expectativas de futuro, pero reales, no utópicas. ¿Hasta donde se quiere llegar como radioaficionado? Hay que responder con los pies en el suelo y la mano en el corazón, pero usando el cerebro. Si  se trabaja, estudia o ambas cosas a la vez, si la jornada laboral supera las ocho horas, si se tiene una familia, esposa/o, novia/o, hijos..., es muy probable que tenga poco tiempo para dedicarse al DX. Me refiero al DX de verdad, el que exige sacrificios  en forma de noches en blanco, fines de semana pegados al equipo, inversiones económicas importantes, actualizaciones constantes y mucha, mucha compresión por parte de la familia. Si concurren todas o algunas de estas circunstancias, lo más aconsejable es optar por una antena más asequible, económica y, ¿porqué no? igualmente eficaz. En estos casos, la antena más acertada es el dipolo en cualquiera de sus múltiples versiones, con o sin trampas, windom, plegado, en uve invertida, etc. Su instalación es muy sencilla, admite gran variedad de configuraciones y funciona incluso a bajas alturas.

El segundo interrogante que uno debe plantearse es si podrá soportar el coste económico, no sólo de la instalación, sino también de su mantenimiento y reparación. Las antenas están en el tejado, lejos de las miradas del radioaficionado, que sólo se acuerda de ellas en situaciones puntuales, cuando nieva, llueve, truena o ventea. A veces, cuando sucede alguno de estos fenómenos meteorológicos, recordamos con pesar aquel cable deteriorado, el anclaje oxidado, o la antena demasiado vieja para seguir resistiendo temporales y, en alguna ocasión, ya es demasiado tarde y sólo quedan las lágrimas mojando los papeles del seguro, que es obligatorio e imprescindible.

La tercera cuestión que se plantea es, si vale la pena un gasto tan grande para unos equipos tan sencillos. Realmente, ¿necesitamos una directiva conectada a un transceptor de FM para llegar a un repetidor de otra provincia?, ¿hace falta una colineal de no se cuantos debés de "ganancia" en una gran ciudad absolutamente polucionada por radiaciones electromagnéticas de toda clase?, ¿vale la pena una directiva para HF para hacer cuatro "DX" de fin de semana? ¿Sabemos suficiente inglés para competir en un "pile-up"? La gran mayoría de las veces, un sencillo análisis de la propagación, algo de experiencia y la gran antena del otro corresponsal, este que vive en un rancho de Texas, por decir un país de enormes extensiones y poderío económico, permiten contactos "imposibles" Se ha demostrado la posibilidad de hacer un contacto mediante la técnica de Rebote Lunar con 100 vatios y una directiva de 17 elementos para VHF, evidentemente, contactando con algún "tiburón" como W5UN, que dispone de un campo de antenas tan grande como un campo de fútbol de primera división.

RDX

Una cuestión  en la que quiero hacer especial  hincapié se refiere a las antenas directivas de VHF, colocadas en posición vertical. Este tipo de instalación es habitual entre quienes acostumbran a practicar la modalidad de "RDX"(diexismo de repetidor). Su lógica no anda del todo desencaminada, pues las antenas de los reemisores son verticales y, por lo tanto, la mejor manera de conseguir una buena señal es que las antenas de sus usuarios tengan el mismo tipo de polarización. Ahora bien, mientras que una Yagi-Uda, colocada en posición horizontal reúne una serie de ventajas, tales como la eliminación o atenuación de señales laterales o traseras, si se permuta a la configuración vertical, pierde todas sus propiedades. El elemento radiante expande su radiación de manera casi omnidireccional, en forma de lóbulo cardioide, como un corazón, donde el punto de inflexión se encuentra en la zona donde está situado el elemento reflector. Por lo demás, capta sin ningún problema las señales procedentes de todas direcciones. Todo lo más, consigue incrementar la potencia de emisión en la dirección deseada, pero a costa de perder calidad y directividad receptora. Eso, que parece una tontería, causa numerosas molestias al resto de radioaficionados, cuando se pretende conectar con un repetidor lejano, situado en la misma frecuencia que el local. Los usuarios que utilizan verticales, no oyen ni activan el otro, pero quien usa una directiva en polarización vertical puede acceder a ambos simultáneamente, y provoca interferencias constantes porque, localmente, su antena actúa como una simple vertical de media onda, aunque esté de espaldas.

Un dipolo para bandas decamétricas es suficiente para hacer contactos alrededor de todo el mundo, y lo digo por experiencia. Tal vez no entraremos en el "Honor Rol", pero tampoco es seguro que lo consigamos con una instalación "normal", compuesta por una antena tribanda de tres elementos, una torreta de 10 metros de altura y cable del tipo RG-213, metida en una ciudad. Una vertical del tipo 5/8 para V-UHF, en FM es más que suficiente para llegar con buena señal a cualquier otra estación dentro del ámbito normal para esta banda, además, evitaremos el incordio de los armónicos y las intermodulaciones de otros servicios que tanto molestan, a parte que también habrá menos interferencias entre los propios radioaficionados cercanos. Casi siempre sale más a cuenta comprar un libro que nos enseñe a construir esta antena que deseamos, antes que comprarla directamente al  fabricante. Leyendo podremos descubrir si sus virtudes son tantas como nos prometía el folleto publicitario y, por añadidura, aprenderemos como funciona, cosa que nos ayudará a sacarle el máximo rendimiento. No siempre nos interesa conseguir una ganancia elevada, pero en cambio, sí que es deseable un alto grado de eficiencia, conceptos que no siempre van unidos.

MANTENIMIENTO

Así como en un equipo podemos ahorrar algún dinero, comprándolo de segunda mano o con menos prestaciones, la mayoría de las cuales jamás usaremos, las antenas requieren una atención especial en cuanto a su calidad. Hemos de recordar siempre que este elemento estará, durante algunos años, a la intemperie, con oscilaciones de temperatura de más de treinta grados, en ambientes agresivos cargados de polución. Incluso en un pueblecito puede darse el caso de que una fábrica cercana contamine el aire con productos corrosivos. La proximidad del mar es suficiente para que el elemento radiante sufra un deterioro importante y rápido, por ello, es conveniente cerciorarse de la buena calidad de los herrajes, la solidez de su construcción y el correcto diseño del punto de alimentación y/o las bobinas, de manera que no entre agua, ni siquiera humedad ambiental. Los cables de arriostramiento, la tornillería y los anclajes han de ser de un material resistente a la oxidación y compatible con el resto de metales que componen la instalación. A su vez, el mantenimiento debe ser fácil, de manera que pueda realizarse coincidiendo con el inicio de cada estación, sin riesgos ni complicaciones.

He visto muchas fotografías en revistas y páginas de internet, y he visitado bastantes cuartos de radio, a lo largo de mis años como radioaficionado. En todos estos lugares he comprobado que los anfitriones, casi siempre, se vanagloriaban de poseer gran cantidad de  equipos o muy caros, pero, salvo honrosas excepciones, lo más pobre e incluso inexistente, ha sido la biblioteca, con libros que traten sobre alguno de los temas de la radioafición. Los radioaficionados acostumbramos a hablar mucho y leer poco, cuando debería ser justamente lo contrario.

De todo lo anteriormente escrito se deduce fácilmente que las antenas han de estar adaptadas a los equipos, las modalidades, el uso y, sobre todo, al propio radioaficionado y sus circunstancias personales. Aquí, como en todas partes, es menester ser un poco crítico con la publicidad y actuar con criterio propio, desarrollado mediante la evaluación responsable y la información adecuada, para no caer en la tentación de comprar por mimetismo o consumo compulsivo.

Este artículo terminó de escribirse en abril de 2004 .

En la fotografía Aleksandr Popov, (1859-1905), físico ruso inventor de la Antena

PIRATAS

PIRATAS

Siempre ha habido piratas en las bandas de radioaficionado. Hubo un tiempo que parece que esta plaga había remitido, gracias a la telefonía móvil y a los programas de mensajería instantánea como el popular Messenger, sin embargo, la peste de la piratería vuelve a cebarse en las frecuencias que los radioaficionados tienen otorgadas con carácter exclusivo y mediante una licencia oficial expedida por la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información.

¿Por qué se produce este flagelo contra los radioaficionados? Básicamente por cuatro  motivos:

El primero porqué se permite la venta de equipos de radioafición sin que se exija la correspondiente licencia que faculta su uso. Hace años se intentó que los aparatos radiotransmisores de aficionado sólo pudieran venderse a quienes demostraran documentalmente la autorización correspondiente,  de la misma manera que sólo se vende una arma de fuego  a quien demuestra que puede tenerla legalmente, pero los comerciantes se negaron redondo pues, antes que regular el sector, prefirieron asegurar sus beneficios, vendiendo indiscriminadamente sus productos.

El segundo motivo es la incapacidad manifiesta o la desidia de los responsables de las Jefaturas Provinciales de Inspección de Telecomunicaciones que, o bien no tienen recursos suficientes para hacer cumplir la ley, o bien les importa es porqué los radioaficionados no les importamos nada.

El tercer motivo es el amiguismo de algunos radioaficionados cuya actitud de tolerancia interesada facilitó, y sigue facilitando, que amigos y familiares puedan usar ilegalmente las bandas de radioaficionados como telefonillo gratuito.

El cuarto motivo es la cobardía y el individualismo de una gran mayoría de radioaficionados que pasan de todo lo que pide colaboración, iniciativa  e implicación para defender nuestros segmentos de bandas de radio.

Pero, la culpa real, es de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, porqué es la única que puede dictar las ordenes oportunas para que los funcionarios de las JPIT empiecen a moverse localizando y sancionando ejemplarmente a todos estos estafadores que usan indebidamente las frecuencias de los radioaficionados. Pero también tenemos parte de culpa todos los radioaficionados españoles que somos incapaces de unirnos para movilizarnos y ejercer presión sobre la SETSI.

 ¿PARA CUANDO UNA MANIFESTACIÓN DE RADIOAFICIONADOS EN DEFENSA DE NUESTROS INTERESES?

ESTADÍSTICAS

ESTADÍSTICAS

Me había propuesto no comentar los datos estadísticos que la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información vuelve a publicar en su sitio pero, viendo las cifras que se publican con fecha de 15 de abril de 2008, compruebo que, tal como pronostiqué en años anteriores, la desaparición de la prueba de telegrafía no sólo no ha mejorado los números, sino que estos han experimentado un considerable bajón. Cierto que con la regularización que introdujo el nuevo Reglamento, reunificando las tres licencias, EA, EB y EC, en una sola, ha influido en esta bajada, como también lo habrá hecho el pago de la tasa de 180 euros, que acababa con el canon quinquenal pero, aún teniendo en cuenta todo ello, es innegable que el descenso es muy importante y, probablemente, imparable.

El gráfico lo demuestra de manera clara y, de la misma manera que la tendencia no muestra indicios de invertirse, tampoco aparecen ideas que ofrezcan soluciones, en el supuesto que esto deba solucionarse, que tampoco está muy claro. En realidad, parece que el proceso de depuración iniciado hace ya 10 años sigue adelante. Aún a costa de arriesgarme mucho, pienso que el número total de licencias de radioaficionado en España continuará bajando hasta que alcancemos unas cifras próximas a los 15 ó 20.000 aficionados. Si esto ocurre de esta manera, es probable que la autodenominada "asociación mayoritaria", URE, sufra problemas económicos para mantener la infraestructura económica actual.

En el foro de URE se sigue hablando de promoción y divulgación como formas paliativas de este descenso. En realidad, ambas ideas no son otra cosa que un proselitismo equivocado. Ninguna de las actuaciones que se llevan a cabo ha conseguido éxitos importantes y dignos de tener en cuenta. Esto ocurre porqué, simplemente, carecemos de datos serios que nos informen de la percepción social de la radioafición. Si no sabemos que espera la sociedad de nosotros, mal podremos atender a sus expectativas. 

Por otra parte el peso social de la radioafición nunca fue determinante en la sociedad española. Para influir en las políticas que regulan nuestras instalaciones de antenas no es necesario disponer de una gran masa social, tal como parecen creer la mayoría de socios de URE, sino de unos buenos contactos dentro de la Administración del Estado y entre la clase política y esto, desde el inicio de la democracia ha ido cada vez a peor. Durante el periodo de la dictadura  franquista, quienes ocupaban cargos de responsabilidad en la única asociación permitida, y a la que era obligatorio pertenecer, estaban muy relacionados con los centros de poder. En estos momentos, el alejamiento de estos círculos parece evidente. Sin una red social que nos de soporte y proteja, estamos abocados a la desaparición a medio plazo o, al menos, es muy probable que la radioafición desaparezca tal y como se entiende ahora. Lamentablemente, seguimos teniendo una percepción de la radioafición exactamente igual que hace cincuenta años, mientras que la sociedad sigue avanzando a una velocidad muy superior a la que estábamos acostumbrados.

Los cambios asustan a las personas y, sobre todo, a los radioaficionados que suelen ser individualistas y conservadores. Pero, sin cambios no hay manera de avanzar y si no avanzamos no sólo nos quedaremos anquilosados, sino que seguiremos retrocediendo hasta la completa extinción, una extinción que nadie lamentará porqué, en estos momentos, no solo somos inútiles desde la perspectiva social, sino que nuestras infraestructuras causan molestias y temor a las personas que viven a nuestro alrededor.

Pero todas estas reflexiones ya las he dicho y repetido infinidad de veces sin ningún resultado positivo. Tal vez sea necesario que se cumpla el principio que, para que algo renazca es preciso que primero muera.   

 

IMPACTO VISUAL

IMPACTO VISUAL

Esta frase ya forma parte del vocabulario del radioaficionado. El impacto visual se supone que es el efecto que produce sobre una persona la visión de un objeto en un lugar determinado. También podría definirse como una agresión estética. En todo caso se trata de una impresión muy subjetiva pues la estética es una percepción de la belleza, que es una cualidad abstracta y subjetiva, una representación mental que puede producir un placer intenso a quien la contempla. Una cosa es bella cuando posee armonía, es decir, que reúne un conjunto de características que la sociedad considera convencionalmente bonitas. Estas características son históricamente variables y dependientes de las diferentes culturas. Lo que para una sociedad es algo bello, para otra puede ser desagradable.

El concepto de impacto visual aparece en la legislación española como una idea amplia que analiza a través de parámetros cualitativos y cuantitativos el estado del medio ambiente antes, durante y después de una actividad. Esto significa que los responsables de esta actividad deberían predecir a efectos prácticos los posibles cambios que puedan producirse en el entorno de esta acción y sugerir o determinar las medidas correctoras que impidan o mitiguen en lo posible los supuestos trastornos que se causen en el medio ambiente.

La cesión de competencias de la Administración Central a las diversas Comunidades Autónomas y estas, a su vez, a sus Administraciones Locales, ha facilitado que los Ayuntamientos puedan intervenir en la regulación del Medio Ambiente mediante ordenanzas municipales que, o bien desde el departamento de Urbanismo o bien desde el departamento de Medio Ambiente, regulan todo tipo de actividades que, de una manera u otra afectan actividades tan dispares como vivienda, agua, residuos, atmósfera, sostenibilidad, naturaleza, etc. En este sentido, las antenas de radioaficionado pueden verse afectados por una o varias ordenanzas y, cada vez más a menudo, se redactan explícitas para la regulación de instalaciones de telecomunicaciones, en especial las de telefonía móvil. Salvo contadas ocasiones, el legislador no distingue unas antenas de otras y acostumbra a incluirlas todas dentro del mismo apartado, exigiendo las mismas soluciones tanto para los instaladores de las empresas de telecomunicaciones como para las sencillas, aunque a veces no tanto, antenas de radioaficionado.

En Catalunya existe el Consorcio local LOCALRET, que agrupa un total de 782 municipios catalanes. Su objetivo es dar una respuesta contundente y pro-activa del mundo local ante el rápido desarrollo de la sociedad de la información y de las nuevas tecnologías de las comunicaciones. Entre sus múltiples funciones tienen la del Asesoramiento jurídico y fiscal en el ámbito de las telecomunicaciones. De todo ello, lo que más interesa a los radioaficionados catalanes es la redacción y confección de modelos de documentación relacionada con el derecho local y con el derecho de las telecomunicaciones (ordenanza municipal para la instalación y funcionamiento de las instalaciones de radiocomunicación) El texto íntegro del modelo de ordenanza puede encontrarse en:

 http://www.localret.es/dret/iradioc/docs/ordenanca.doc

Advierto que está redactado en català pero, imagino que puede conseguirse una copia solicitándolo a consorci@localret.es o en el teléfono 93 486 14 30 o al Fax 93 486 14 13.

Lo más destacado de este modelo de ordenanza para los ayuntamientos es que en el Artículo 2, referido al Ámbito de aplicación, en el apartado 2b dice se excluyen de la aplicación de esta ordenanza las instalaciones catalogadas de aficionado, siempre que reúnan las siguientes características: que su potencia media sea inferior a los 250 vatios, y que transmitan de manera discontinua.   

Sin embargo, esto no soluciona el problema del impacto visual, aunque sirve de gran ayuda para los radioaficionados catalanes y, tal vez, puede ser de utilidad para los radioaficionados de otras comunidades autónomas.

Después de revisar diversa documentación se observa que los criterios que definen un impacto visual pueden ser distintos según los organismos encargados de valorarlos y que estos acostumbran a ser subjetivos y que, muchas veces, ni siquiera existe un criterio definido en el ente local, sino que todo queda en un ámbito ambiguo que depende de cada situación y momento. No existen, pues unos criterios unificados y cada ayuntamiento ordena según sus necesidades y/o capacidades. Sin embargo, es comúnmente aceptado que para conseguir el mínimo impacto visual lo deseable es que las antenas estén ocultas a la vista de los ciudadanos.

Si el impacto visual puede provocarlo todo aquello que sobresale, que está fuera de lugar o contexto, que no guarda una cierta proporción estética aceptable y aceptada, que llama la atención, o que desencadena algún tipo de prejuicio aunque no llegue a perjudicar a nadie, pocas cosas están a salvo de esta política.

Paradójicamente, puede ocurrir que un objeto que en su primera etapa pudiera catalogarse como impacto visual, como serían las altas chimeneas de las fábricas textiles movidas a vapor de principios del siglo XX, ahora se consideren como elementos arquitectónicos históricos y representativos de la cultura industrial que los entes locales se afanan en conservar.

¿Puede ocurrir que las antenas de radioaficionado lleguen a conseguir un estatus parecido al de las chimeneas? Difícilmente. La estructura metálica esquelética no responde a ningún canon estético. Sus medidas corresponden a unos cálculos técnicos que no tiene en cuenta la armonía de formas. Las antenas de radioaficionado no son agradables a la vista de un observador profano porqué carecen de las proporciones armónicas que convierten en bello un objeto, cualquiera que sea su utilidad.

Las empresas constructoras de antenas deberían estudiar diseños agradables que rebajaran el nivel de impacto visual. Las antenas deberían vestirse de tal manera que ocultasen sus partes metálicas. En estos momentos, algunas empresas ya están comercializando vestidos para antenas que las camuflan entre otros objetos parecidos. Las antenas situadas sobre mástiles a nivel del suelo, suelen transformarse en palmeras y otros tipos de árboles. Las antenas de telefonía móvil situadas a baja altura, adosadas a las fachadas de los edificios, se cubren con elementos transparentes a la radiofrecuencia que imitan el color y la forma de la pared. También se han visto antenas cubiertas por materiales que simulan depósitos o cajas que se integran con el resto del edificio. Sin embargo, aún no tenemos noticias de que existan vestidos o camuflajes para las antena de radioaficionado.

Mientras no aparezcan nuevos diseños de antenas discretas y eficientes, el camuflaje parece ser la opción que más se aplicará en los próximos años para rebajar el impacto visual.

Los radioaficionados deberemos adaptarnos a las nuevas demandas de la sociedad integrando nuestras en el contexto en el que estén instaladas, reconstruyendo su agresiva silueta para hacerlas más agradables y discretas.   

UTILIDAD PÚBLICA

UTILIDAD PÚBLICA

El Ratón Furioso hizo saltar la alarma desde su página web (http://perso.wanadoo.es/ea1rf/utilidad.htm) y algunos socios de URE emplearon el foro de la asociación para interesarse sobre el tema. Hasta el momento, sólo se está dando vueltas sobre este asunto pero no aparece ningún comunicado oficial que lo confirme o desmienta.

 

Lo cierto es que en la página web del Ministerio del Interior (http://servicio.mir.es/webasocia/asoAmbNacional.jsp) URE no aparece como asociación declarada de utilidad pública. Independientemente de la importancia que tenga esta calificación, si no lo es ¿por qué sigue apareciendo esta nota en la revista Radioaficionados URE?

 

También se ha incidido sobre la supuesta colaboración con la Cruz Roja. Esta colaboración tampoco está nada clara. Si URE colabora con la Cruz Roja, ¿de qué manera lo hace?

 

Para algunos esas cuestiones no les parecerán importantes. Es normal, pues la radioafición es marcadamente individualista y, además, la escala de valores ha sufrido grandes cambios en los últimos veinte años, pasando de ser una filosofía de vida a una simple afición, sin más significaciones.

 

La radioafición española sigue sin una brújula que le señale el camino a seguir. La profunda desorientación en la que estamos inmersos no nos conduce a ninguna parte o, mejor dicho, nos lleva directamente al final de una era sin prepararnos para afrontar con éxito la siguiente. Tal vez por qué no estamos seguros que pueda haber una continuación.

 

La radioafición, tal como se entendió hasta el último cuarto del siglo pasado, se ha terminado pero, hasta el momento pocos parecen darse cuenta de ello. Si no nos ponemos a reflexionar detenidamente en ello, toda esta mano de obra que se dedica a montar tenderetes en las ferias del pueblo o a activar ermitas, puentes y arroyos, se quedará sin trabajo. Tal vez puedan reconvertirse al pemerrismo, como un eslabón más de sus largas cadenas. ¡Qué futuro nos espera!

EL CIRCO ELECTORAL

EL CIRCO ELECTORAL

Aún no ha finalizado el periodo para presentar candidaturas a las próximas elecciones en URE y ya han empezado las primeras funciones del circo electoral. Las diferentes facciones ya están preparando su artillería pesada y se han producido las primeras escaramuzas. Las previsiones parecen confirmar que tendremos una primavera caliente pues los contendientes han tenido tiempo suficiente para aprender las técnicas peperas de crispación y malas maneras. ¿Hasta donde serán capaces de llegar?

De momento, algunos socios ya han dejado claras sus filias y fobias,  aposentándose firmemente en sus posiciones en el campo de batalla. Veremos si serán capaces de mantener el equilibrio entre los intereses personales y los colectivos.

Será sumamente interesante la lectura y comparación los distintos programas electorales y observar como los defienden cada uno de los ponentes. ¿Habrá debate público? Internet nos proporciona las herramientas tecnológicas suficientes para que ello sea posible. ¿Se atreverán los candidatos a enfrentarse en un cara a cara virtual retransmitido ante los socios?