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EL RADIOAFICIONADO PATITIESO

LOS MISTERIOS DE LA RADIOAFICIÓN AL DESCUBIERTO

LOS MISTERIOS DE LA RADIOAFICIÓN AL  DESCUBIERTO

Uno nunca llega a saberlo todo sobre la radioafición. Es muy arriesgado escribir algo porqué siempre sale alguien que sabe más y te deja literalmente “en cueros”. Para dar fe de ello, escribí este trabajo allá por el año 1981, pero no fue publicado hasta febrero de 2001, en el número 206 de la revista CQ Radio Amateur, con el título “El poder de la lógica aplicada”  

Siempre existe el temor de compartir lo que uno cree saber o guardárselo, para no cometer ningún desliz. Pero, entre una u otra opción, prefiero la primera, pues sólo se aprende de los errores.   

LOS MISTERIOS DE LA RADIOAFICIÓN AL DESCUBIERTO 

Hoy en día, resulta mucho más fácil que antes llegar a ser Radioaficionado. En tiempos pasados, cualquier persona podía buscarse unas lámparas y varios pedazos de alambre de distintas formas y tamaños y construirse con todo ello un aparato transmisor. Actualmente, en cambio, es muy dificultoso comprender y recorrer el intrincado esquema burocrático y, peor aún, conseguir el crédito bancario necesario para adquirir el precioso equipo transceptor en unos grandes almacenes. 

La verdad es que, ahora, ya no es necesario saber electrónica para ser Radioaficionado, en todo caso, basta con que el dependiente de la tienda nos explique, en pocas palabras, el manejo de los principales botones, y ya es suficiente. 

En realidad, la radio, no es un tema frecuente en las conversaciones entre aficionados, pero andando el tiempo, y analizando lo que uno ve aquí y allá, se pueden adquirir unos buenos conocimientos técnicos de electricidad y electrónica. 

Evidentemente, todavía no he llegado a la cima, pues existen algunas cosas a las cuales aún no he hallado una explicación correcta, como por ejemplo: entiendo que las ondas de radio entren por el canuto de las antenas construidas con tubo hueco, llegando a través de esta canalización al interior de la caja negra japonesa que empleo como transmisor  pero, ¿como pueden hacerlo cuando la varilla es de alambre macizo?. 

No obstante, analizando esta y otras cuestiones he llegado a varias conclusiones: 

1º.- Existen dos clases de ondas, las inteligentes y las torpes. Su diferencia principal es que, mientras las primeras hallan fácilmente el camino desde el emisor al receptor, cual palomas mensajeras, las segundas necesitan circular a través de unos alambres denominados “eléctricos”. 

2º.- A pesar de que las ondas empleadas por los Radioaficionados pertenecen al grupo de las inteligentes, estos acostumbran a poner unas señalizaciones especiales en los tejados de sus casas. Tales señales son como unos postes indicadores y se les llama “antenas”. Como existen diversidad de ondas en circulación, y cada aficionado acostumbra a usar varios modelos diferentes, para orientarlas en cada momento se usan distintos tipos de indicadores, así pues, las ondas grandes acuden a las antenas de mayor tamaño y las pequeñas a sus correspondientes. De ahí que una antena de VHF no pueda succionar una onda de HF debido, especialmente, a la disparidad de medidas. 

3º.- Cuando se pone un equipo en marcha, instantáneamente empieza a tomar porciones de las ondas que se pasean por el espacio. Por consiguiente, cuantos más receptores estén en funcionamiento, más deberán repartirse las ondas entre todas las antenas. El Sol también está relacionado con este curioso fenómeno. Si no luce, la gente se queda en casa y enchufa su aparato entrando, por lo tanto, en el reparto y tocan a menos contactos. Si por el contrario brilla, los aficionados salen a pasear y hay menos a repartir por lo que aumentan los contactos lejanos, por ello se ha llegado a la conclusión de que, en verano, aparece el fenómeno bautizado con el nombre de una señora llamada “doña Propa”. Aun no se exactamente porqué. 

Existen Radioaficionados que nunca serán tales pues les falta la curiosidad de aprender. A mí, por ejemplo, me encanta leer folletos propagandísticos, pues son un cúmulo de informaciones técnicas que, unidas a mi capacidad de deducción lógica, me sirven para esclarecer, entre otras cosas, los misterios de los Modos de Transmisión. 

Gracias a mis conocimientos sobre estos temas, me resulta fácil entender que la SSB es una forma de transmisión especial a la cual, los muy educados técnicos japoneses, han instruido de tal modo que sólo circula ordenadamente por una de las aceras de la calle por donde transitan las ondas. La AM, que es la más carrozona, acostumbra a hacerlo por el centro de esta vía y, finalmente, la FM, que es muy moderna y lleva mucha marcha, lo hace bailando en zigzag, ocupando mucho espacio.  

Actualmente, estoy estudiando el tema de la Televisión Amateur, y pienso que estoy en el buen camino, pues empiezo a comprender que todo el sistema se basa en una serie de espejitos introducidos hábilmente en el cable que va del emisor a la antena y en esta misma, del mismo modo que funciona el periscopio de los submarinos. 

A pesar de estas complejas explicaciones técnicas que estoy dando, debo admitir que aún me hallo en proceso de análisis de otros temas que me preocupan grandemente, este es el ejemplo de los ordenadores relacionados con la Radioafición. ¿Como puede ser posible que una computadora japonesa, enchufada a una línea eléctrica española, pueda traducir los chirridos que escucha un receptor americano, emitidos por un alemán que está escribiendo en inglés? 

Otro día les seguiré hablando de nuevos misterios electrónicos que, la implacable lógica, pone al descubierto. Ahora debo terminar de escribir pues he prometido a mi esposa que le pintaría la antena de televisión con mis huellas dactilares a fin de que podamos disfrutar de la nueva tecnología digital. Desde luego, hay gente tonta, mis vecinos prefieren cambiar su viejo televisor por uno de pantalla plana, carísimo, en vez de empotrarlo en la pared como les aconsejé...

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