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EL RADIOAFICIONADO PATITIESO

PRESENTACIÓN

Empiezo este blog aclarando el significado de la palabra patitieso. Me acojo a la segunda acepción del diccionario on-line de la Real Academia Española, vigésima segunda edición, donde dice textualmente: PATITIESO. 2. adj. coloq. Que se queda sorprendido por la novedad o extrañeza que le causa algo. Lo hago por qué estoy seguro que alguno saldrá por peteneras, más preocupado por la forma que  por el fondo. Pues sí, ésta radioafición que hoy vivimos no deja de sorprenderme y extrañarme cada día. Me sorprende, (¿o debería decir que me apena?), que se haya convertido en algo tan insulso y carente de todos los valores que se dieron en su nacimiento hace ya un siglo y me extraña que siga perviviendo en una sociedad superficial y sofisticada que sólo da importancia a lo aparente. La radioafición de hoy es un simple divertimento, muy similar a jugar con la "Play", con la diferencia que para jugar con la Play no hace falta pasar ningún examen ni poner antenas en el tejado. La radioafición aún sufre las consecuencias temporales de su nacimiento. Marconi tuvo la mala idea de vender su invento a los militares y desde entonces que los radioaficionados estamos en cierta medida sometidos a la disciplina militar cuyo código penal sólo tiene una pena: la muerte para quien se salga de la fila. Es paradójico que la radioafición, que no conoce fronteras y evita (o evitaba) temas polémicos relacionados con la religión, el sexo y la política, esté tan mediatizada por ésta última. El proceso administrativo para conseguir una licencia de radioaficionado es tan largo y plagado de escollos que parece hecho a propósito para desanimar a los pocos que aún se interesan por la electrotécnica aplicada a las radiocomunicaciones. La explicación es que los radioaficionados okupamos un espacio cada vez más valorado económicamente. El espectro radioeléctrico es limitado y muchas empresas desearían hacerse con el nuestro par desarrollar aplicaciones comerciales. En la sociedad actual, basada en la telefonía móvil e Internet, sobramos. O mejor dicho, molestamos. De ahí que la Administración del Estado haga la vista gorda ante la creciente actividad de piratas en nuestras bandas. Las estaciones piratas son una versión poco conocida del mobbing. Taxistas, transportistas, gruistas, cazadores, pescadores, parapentes, cuatroxcuatro, excursionistas, inmigrantes y un larguísimo etcétera deambulan sin temor por nuestras bandas careciendo de la licencia oportuna y sin ningún temor a ser denunciados por Telecomunicaciones. Los piratas no tienen ningún problema para montar sus equipos y antenas, mientras que los radioaficionados legales sufren miles de penurias y malos tratos por parte de las Jefaturas de Telecomunicaciones y las Comunidades de Propietarios, que ponen todo tipo de impedimentos para desanimar al aficionado. ¡Maldito el día que nos dejamos llamar "aficionados!   

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