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EL RADIOAFICIONADO PATITIESO

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Empezamos una nueva órbita solar igual que terminamos la anterior, inmersos en un futuro incierto y más bien pesimista sobre el porvenir de la radioafición.

La crisis de confianza, que no económica, que ahora convulsiona al mundo, hace tiempo que ahoga a la radioafición con la salvedad que la crisis bancaria tarde o temprano terminará bien, entre otras cosas porqué todos tenemos interés en que así sea y, poco o mucho, algo pondremos de nuestra parte directa o indirectamente, mientras que la Radioafición no tiene quien la ayude porqué no es algo importante para la sociedad.

En Catalunya, algunos sectores se muestran muy optimistas por el simple hecho que la ventanilla de la Administración es ahora una "finestreta"(*) ¿Cambiará algo? No. Nada. No puede cambiar nada porqué en nuestra sociedad, para que algo cambie hace falta dinero además de buenas palabras, buenas intenciones y buen rollo.

El ínclito periodista deportivo José María García decía, refiriéndose a los presidentes de los clubes de fútbol, que era menester crear una escuela de directivos. Algo parecido sería necesario para que la mayoría de presidentes de los radioclubes españoles aprendieran a moverse por el entramado de la Administración y, por supuesto, a enterarse de los deseos y necesidades de sus respectivos socios.

Dicen por ahí que se ha creado una Plataforma Catalana de Radioaficionats (http://www.radioaficionats.cat/). ¿De qué servirá? La respuesta es fácil; de nada. ¿Cómo va a prosperar una unión conyuntural de intereses partidistas y contrapuestos? Demasiados gallos para un solo gallinero. Pronto aparecerán las divergencias entre todos estos gallitos. ¿Es lo que espera la Generalitat para negociar con un único gallo; el gallo ganador? ¿Pero, qué va a negociar? ¿Acaso hay algo que negociar salvo alguna transferencia como, por ejemplo, la celebración de exámenes que podría dejar en manos de un radioclub? Si esto es así, se estará cometiendo un gravísimo error. Aunque, bien pensado, ¿se trataría de un error o de una astuta estrategia?

¿Están preparados los que se arrogan una representatividad que no es tal? Entre los diversos presidentes de los radioclubes catalanes hay algunos que, lamentablemente y por circunstancias sociales y personales, sólo disponen de estudios elementales. ¿Están capacitados para negociar con expertos funcionarios con estudios superiores? Y aún que alguno haya cursado, por ejemplo, estudios universitarios de, supongamos, ingeniería electrónica, ¿esto le confiere un conocimiento social para prever, preparar y confrontar estrategias alternativas? La experiencia sólo es un conjunto de conocimientos dispersos, mientras que la ventaja de los estudios superiores es la sistematización de conocimientos y su aplicación científica.

A todo esto se añade un profundo desconocimiento del estado actual de la radioafición española. Nunca nadie se ha preocupado de realizar un estudio científico para conocer de primera mano lo que piensan, desean, temen, prefieren, odian..., los radioaficionados de España. Sin estos datos imprescindibles y esenciales, es imposible trazar un plan para sacar a la radioafición del pozo en la que está metida desde hace varios lustros.  

La Administración de la Generalitat de Catalunya tantea a los radioaficionados catalanes porqué no tiene ni la más remota idea de quienes, o qué, somos. La Plataforma Catalana de Radioaficionats no tiene ningún dato de lo que piensan sus supuestos representados. El resto de Autonomías espera a ver que pasa para aplicar la misma solución, cuando llegue su momento, a un problema incómodo, porqué así ven la Radioafición. Y, mientras tanto, diversos colectivos esperan impacientes un poco más de debilidad para conquistar esta apetecible porción del  escaso  espectro radioeléctrico.

Y, entretanto, algunos inocentes radioaficionados se dedican a destruir el perfume de la Radioafición, dejándose enredar por los cantos de sirena de ciertas empresas que les interesamos sólo por motivos puramente económicos, colaborando con ellas en la instalación de repetidores digitales (¿hay algo más absurdo?) y redes de pseudoradioafición por internet con programas informáticos como Echolink y otros parecidos que nada tienen que ver con la Radioafición, salvo la charlatanería intrascendente e insustancial. Y, hablar por hablar, no es el motivo de la Radioafición.

En definitiva, seguimos totalmente perdidos. No solamente ignoramos hacia donde vamos, sino que la mayoría de Radioaficionados no saben ni tan solo de donde venimos. El profundo desconocimiento de nuestra historia explicaría, sólo en parte, tantos disparates. Pero no todos.

¿Cuándo se decidirá a mostrarse el líder que todos esperamos?

Sé que ya estás preparado, entonces, ¿a qué esperas?

Hay que acabar con tantos gallos, tanta testosterona y tan poco conocimiento organizado.   

(*) Finestreta.- Ventanilla en idioma Català     

 

 

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